domingo, 25 de enero de 2015

¿Sin limites?

Generalmente este espacio lo utilizo para compartir con los miles de lectores de este prestigioso rotativo regional, mi visión política de la situación que acontece en nuestro país y como nos afecta a todos los venezolanos; al mismo tiempo para evaluar como un mecanismo de control la actuación de los representantes del Gobierno Nacional en su ineludible responsabilidad de responder a las demandas y promesas de nuestros “compatriotas”. Hoy, luego de que el fin de semana lo utilice para hacer un recorrido por algunos sectores de nuestra ciudad no puedo quedarme callada y quise exponerles lo que observé y escuché.
Puerto Cabello, pedacito de cielo, arropada por una exagerada y populista campaña publicitaria de Vitrina, no es ajena a los males que aquejan al resto de la patria de Bolívar, contradictoriamente bendecida por la naturaleza pero castigada por la indiferencia, la desidia, el oportunismo e incluso hasta el desprecio por sus verdaderas raíces, su historia y su herencia.
Catorce años lleva nuestro Municipio en manos del Socialismo del siglo XXI, en los primeros años de revolución nos decían que avanzábamos “a paso de Vencedores” pero que a pesar de tener al presidente Chávez nos detenía el desarrollo no contar con un Gobernador revolucionario, y se produjo la ruptura, la llegada de Uds. saben quién, al son del eructo y la musiquita impuesto desde Caracas, la más nefasta gestión, tanto que ni su nombre se escucha y hasta los que bailaron y acompañaron en esa campaña al destructor de Carabobo, hoy por cierto autoridades, les da urticaria y piquiña tan solo nombrarlo; la única huella de esa gestión en nuestra ciudad son los indignos edificios de la conocida Boca del Lobo, cuyos habitantes a sus propias expensas han tratado de humanizar.
Nada resultó, fue peor el remedio que la enfermedad, se escuchaba en todas partes la añoranza del buen Gobierno, de la gestión eficiente que dejó en nuestra ciudad un casco histórico recuperado y mantenido con las cuadrillas de operación alegría a todo lo largo y ancho de nuestro territorio, un puerto que generaba dinero transformado en escuelas, viviendas, aceras, cloacas, obras no solo para nuestro municipio sino para el estado en general, camiones cisternas, ambulancias, espacios deportivos y culturales, calles, carreteras, y hasta el distribuidor la paz, en fin allí están su prueba palpable, en cada rincón que hasta en la imagen publicitaria de la actual administración municipal se muestran como patrimonio (porque además lo son) de los porteños. Los siguientes años y con la esperanza de transformar la ciudad de verdad nuestros ciudadanos apostaron a uno local, esperanzados en que el amor por la ciudad convertido en slogan político partidista conquistara el sueño de una ciudad portuaria y al mismo tiempo turística; con sentido de pertenencia a su historia y su espíritu guerrero; de leyenda como dice la canción. El inicio fue interesante: se cambió la fachada, se comenzó a limpiar, pintar y sembrar árboles por todas partes, todo el que pasaba creía que la ciudad había comenzado a transformarse y la gente sentía que no se había equivocado; demasiado bueno para ser verdad, también comenzaron los abusos, las ofensas, el maltrato, y el desarrollo de una administración controlada por extraños cuyas obras obedecen más al capricho que a la verdadera necesidad de una ciudad que se merece lo mejor. La consigna ha sido “sin límites”, sin límites para qué y para quién?; sin límites para hacer lo que se les da la gana y no lo que se necesita, sin límites para la nueva boliburguesía que llegaron sin nada y hoy son los nuevos ricos, los dueños de los negocios, sin límites para imponer sin consultar. Nuestro Municipio no tiene proyecto por lo menos que conozcamos pero sí basura y huecos por todos lados, colas, contenedores y gandolas que cada día la hacen más invivible; no hay gas, no hay agua, no hay viviendas, y ni siquiera trabajo porque las grandes empresas ahora están en manos de cubanos, chinos, rusos o iraníes.
Mientras esto ocurre en tú ciudad que también es la mía y la de nuestros hijos, que se sumerge en la angustia de una vaguada a causa de la lluvia, tanto el Alcalde como el actual Gobernador brillan por su ausencia, el primero ocupado más en su agenda personal en la madre patria y el segundo de sus responsabilidades partidistas intentando detener la debacle en puertas por el desastre madurista que nos castiga sin palo y sin mandador, demostrando con ello el mayor irrespeto y desprecio por quienes juraron representar y defender, confiados quizá en que te han lavado tanto el cerebro y controlan tanto tú decisión que se pueden dar el lujo de gobernar desde afuera porque ellos tienen el control. Cada día porteños y venezolanos, rojos o amarillos nos parecemos más, nos unen las mismas necesidades y las mismas esperanzas; pero tú decides, si te satisface seguir como estás o exiges y luchas no por lo que dicen que te mereces, sino por lo que tú mismo quieres alcanzar.

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