domingo, 25 de enero de 2015

Don Eudomar Santos.

No se trata de ningún familiar del presidente Santos, mandatario de la hermana República de Colombia, no; a mi modo de ver, éste pudiera ser el nombre del asesor secreto, ese funcionario estrella designado por el presidente Maduro para evaluar las políticas económicas y pautas de desarrollo aplicadas en Venezuela desde que Nicolás instaló el madurismo en nuestro país. Este asesor, importado seguramente de La Habana por recomendación castrista, debe haber visto desde su primer capítulo aquella legendaria novela “Por estas calles”, transmitida por la desaparecida RCTV gracias a la Revolución; la cual hizo famoso a ese personaje cuyo lema para resolver el día a día de su vida fue “mientras vaya viniendo vamos viendo” y así parece manejar el Presidente venezolano no solo la economía de nuestro país, sino absolutamente todo el sistema de gobierno que por obra y gracia del ex presidente Chávez quedó bajo su responsabilidad.
Errar es de humanos y de sabios rectificar, pero la conducción de un país no puede manejarse desde la óptica de la improvisación y mucho menos de la corrección permanente de los errores que por abuso, terquedad y demagogia se cometan en el ejercicio del más alto cargo que tiene nuestra nación. Abusar de las ganancias de la principal fuente de ingresos en Venezuela que es el petróleo, regalándolo, gastándolo sin planificación, obedeciendo más a la demanda política partidista, personalista y burocrática y no al desarrollo e inversión en nuestro país no puede seguir siendo una política de estado. Nuestro petróleo ha servido para fortalecer otros gobiernos, nuestro petróleo ha servido de panacea para que otras naciones logren estabilidad mientras que aquí, fuente de esa riqueza solo sirva para un excesivo gasto publicitario y para endeudarnos con China o Rusia hipotecando irresponsablemente el destino de nuestras futuras generaciones.
La terquedad, la insistencia por instaurar el socialismo del siglo XXI, modelo económico fracasado que ha destruido por completo todo nuestro sistema de producción, haciéndonos cada día más dependientes de las importaciones fortaleciendo con ellas economías extranjeras, incapaces de satisfacer nuestra demanda interna, convirtiendo la vida de cada venezolano en una carrera de obstáculos y larga distancia para medio vivir, mientras insiste el madurismo en convencernos de que vamos por el camino correcto y se vuelven locos viendo cómo hacen para detener la caída estrepitosa de los precios del petróleo porque ellos, no solo no fueron capaces de ahorrar cuando tuvieron los precios más altos de nuestra historia petrolera, sino que lo mal gastaron, lo tiraron por la borda sin importarles para nada ese pueblo que tanto dicen defender, mientras siguen cargando de culpa a los llamados “guarimberos”, a los empresarios, a la oposición; y no a su incapacidad, para que te distraigas y no te fijes en que al fin y al cabo, no son ellos los que hacen las colas, no son ellos los que tienen que estirar el dinero para que les alcance, no son ellos los que usan nuestros hospitales y ambulatorios, no es a ellos a los que Ud. ve en los operativos de Mercal, seguramente porque sus productos son importados y les llegan directo a sus casas, pero sí son sus camionetas oficiales y sus credenciales las que usan para ir a DAKA a equiparse con los electrodomésticos que deberíamos producir, vender en todas las tiendas del país y tener acceso todos los venezolanos.
Para disimular la situación, te anuncian con bombos y platillos que el Proyecto de presupuesto de la nación para el año 2015 se incrementó en un 34% para atender la demanda social del país y señores, eso no es verdad, demagogia y populismo puro, consecuencia de la desesperación porque ni siquiera saben cómo van a hacer para mantener sus propias misiones, creadas para satisfacer una deuda social, pero convertidas ahora en programas políticos clientelares, cuyo fin último es la captación del voto y la dependencia del ciudadano del Estado. Así están las cosas, y que no digan que nos alegramos de esto, ¿cómo alegrarnos si nuestra gente cada día es más pobre y pasa más necesidades, cómo alegrarnos si ni siquiera ya podemos comprar las flores para nuestros muertos de lo caras que están?; ¡NO, no nos alegramos!, precisamente por eso no nos quedamos callados, por eso a pesar de la amenaza, a pesar del abuso, seguimos luchando contra un gobierno que quiere acabar con el país, que persigue, asfixia a los empresarios, a las universidades, a sus propios gobiernos locales y regionales que desgraciadamente se dejan y algunos hasta imitan esas acciones en contra del mismo pueblo que los eligió, echen un vistazo a Carabobo y aquí mismo en Puerto Cabello.
No cabe duda de que el próximo año no se nos muestra nada alentador, mientras llega los venezolanos intentaremos tener Navidad porque nos la merecemos, y seguirán don Eudomar y Nicolás probando estrategia: ¡¡Sicad 1, 2, 3, 4, vaya Ud. a saber!! Porque para ellos mientras vaya viniendo vamos viendo.

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