martes, 25 de marzo de 2014

Mi columna.

Totalitarismo y Calle!!.
Por más de una década los venezolanos hemos sido administrados por un gobierno que a pesar de haber sido instaurado por la vía electoral, en elecciones libres, comenzó todo un proceso de transformación del modelo político y económico al que estábamos acostumbrados desde el inicio de nuestra era democrática para consolidar lo que han llamado Socialismo del Siglo XXI, pero a mi juicio y luego de la definición que pasare a transcribirles para que lo analicen ustedes mismos, es la materialización progresiva del Sistema Totalitario lo que actualmente se ejerce en Venezuela. Se conoce como totalitarismo a la ideología y régimen político donde la libertad está seriamente restringida y el Estado ejerce todo el poder sin divisiones ni restricciones. Se diferencian de otros regímenes autocráticos por ser dirigidos por un partido político que pretende ser o se comporta en la práctica como partido único y se funde con las instituciones del Estado. Estos regímenes, por lo general exaltan la figura de un personaje que tiene un poder ilimitado que alcanza todos los ámbitos y se manifiesta a través de la autoridad ejercida jerárquicamente. Impulsan un movimiento de masas en el que se pretende encuadrar a toda la sociedad y hacen uso intenso de la propaganda y de distintos mecanismos de control social y de represión como la policía secreta (aquí milicias, colectivos).
El totalitarismo es una forma de Estado es decir, una forma de organizar los cuatro componentes del mismo (territorio, población, gobierno poder y también el jurídico o el derecho). El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno, es una organización en cuanto a las personas que ejercen el poder, toda una forma de estado, de tipo no democrático que se caracteriza en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos humanos. El poder del estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo, en este sistema, no es el Estado para las personas, sino que las personas son para el Estado.
En Venezuela ya llevamos algo de tiempo no solo denunciando, alertando sino además luchando para impedir que sea ese el régimen político que nos defina, contrario a nuestra Constitución y a la vocación democrática y libertaria que como la mayor herencia gozamos los venezolanos. La lucha ha sido larga y ardua, muchas víctimas y sangre derramada se suman a la cuenta del costo que representa defender la democracia, defensa que desde el 12 de febrero dejo de ser política y de los políticos para ser asumida por jóvenes y una sociedad decidida a cambiar y vencer. Yo no estoy inventando nada, lo demuestra el gobierno cuando arremete contra estudiantes, periodistas, diputados y alcaldes al iniciar procedimientos absolutamente violatorios del estado de derecho y la voluntad soberana expresada por los ciudadanos, mientras en el país no se aplica la justicia para los asesinatos y violaciones a los derechos humanos; cuando esperamos investigaciones honestas y justas, se escapan los victimarios en las narices de los órganos del estado y la justicia solo es expedita para atacar, amedrentar, perseguir y sentenciar a representantes legítimamente electos en el país, en la más clara demostración de subordinación y control político existente por parte del estado.
Mientras en Carabobo y en Venezuela no terminamos de llorar a las víctimas de la barbarie y desmanes de los grupos violentos y funcionarios de la Guardia Nacional, mientras nos pretenden entrampar en mesas y comisiones de fachadas para distraernos no solo de la crisis económica que devalúa y aumenta despiadadamente los costos (azúcar de 6 a 18 bf, harina de 7,50 a 22 bf, leche de 30 a 80 bf, aceite de 10 a 30 bf, café de 36 a 100 bf, arroz de 7,50 a 22 bf y pasta de 5,50 a 20 bf) y los demás problemas generados por el mal gobierno, sino además, de la verdadera justicia que aspiramos los venezolanos, se ejecuta una arremetida que evidencia nacional e internacionalmente el talante totalitario de nuestro actual gobierno.
Allanan inmunidad, procesan a alcaldes, estudiantes, dirigentes, periodistas, con juicios exprés, pretendiendo investigar solo la verdad del gobierno y que mantengan preso a Simonovis, Leopoldo y el resto de manifestantes es la demostración del abuso del poder como única herramienta que le queda al gobierno al verse desnudo como consecuencia de las protestas ciudadanas, pacificas producidas en Venezuela en los últimos treinta días y que inevitablemente ha hecho que el mundo ponga los ojos en nuestro país. La Calle es el grito, la calle es el clamor, la calle es la respuesta a un gobierno que utiliza su petróleo hasta para impedir una voz en la OEA. Guarimberos, escuálidos, fascistas, golpistas, imperialistas, así califican a más de la mitad de venezolanos que padecemos los mismos problemas pero que pensamos diferente, la procesión va por dentro y cada respuesta del régimen, cada acción, cada práctica solo logra que se deslegitime cada vez más.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Mi columna.

¡Venezuela hoy!
La semana pasada les transcribí un artículo escrito hace dos años, pero que mantiene intacta la visión de la Venezuela a que aspiramos la gran mayoría de los venezolanos y además nos merecemos, pero cuando pasamos revista de nuestro país hoy, desafortunadamente el paisaje es totalmente diferente, con el agravante de que el ambiente nos transmite que vamos de mal en peor. Inundada de protestas iniciadas por los estudiantes venezolanos, asumidas por la sociedad civil y respaldadas por organizaciones políticas, dirigentes, ONG, profesionales, trabajadores, amas de casa, seguidas por la comunidad internacional gracias a las redes sociales y la valentía de algunos periodistas y medios de comunicación; sumida en el mayor desabastecimiento de insumos, reprimida y ahora militarizada Venezuela definitivamente hoy es otra.
No estamos descubriendo el agua tibia, pero sí será necesario recordar algunos hechos que nos pongan en contexto nuestra situación y cada quien valorice a su conciencia, pero necesario es desvirtuar ciertas matrices que deliberadamente confunden para entramparnos en esa suerte de neblina que justifique lo que no solo es responsabilidad del estado, sino que además es lo que al gobierno le conviene y nos quiere hacer creer. En diciembre de 2012 luego de las elecciones presidenciales, nadie se imaginaba que aquel anuncio del fallecido presidente Chávez marcaría el fin de una era y el inicio de la crisis política en nuestro país, primero de luto, luego de legitimidad y fraude electoral y por último de poder; allí comienza todo, la herencia recibida un país entero que se debate entre su riqueza petrolera, la ausencia del líder y la lucha de modelos que convierten Venezuela en la cenicienta de Latinoamérica, todos se aprovechan y nuestro pueblo paga las consecuencias.
¿De qué sirve ser un país rico si no podemos darles calidad de vida a nuestros ciudadanos? ¿De qué sirve pelearnos con los gringos mientras les vendemos petróleo para luego regalarles nuestras ganancias a gobiernos cuestionados como el de Cuba, Nicaragua, Ecuador y ahora Argentina e hipotecarnos con los chinos para poder sostener la mentira de que somos soberanos? Desde hace bastante tiempo dependemos de las importaciones para alimentarnos, desde el año pasado en este país comenzaron a escasear los productos, ya no era la cola para solicitar una vivienda, para comprar un vehículo o sacar la cédula; las colas comenzaron a formarse para comprar comida, comprar gas, comprar medicinas y las protestas y llamadas guarimbas nada tenían que ver. Te incluyeron en la misión, te pagaron la pensión, te crearon la comuna, ¿pero a qué precio?, a la renuncia a tu libertad, a tu pensamiento autónomo, a tu derecho a escoger, hacer, comer lo que quieras y necesites y no lo que consigas, a la dependencia exclusiva del estado que no es capaz de generarte empleo, darte seguridad social, garantizarte la vida, educación, pero sobre todo respeto como persona así pienses diferente; si me sigues eres bueno, de lo contrario eres enemigo y te destruyo, ése es el lema, mientras tanto, el fantasma de la corrupción hace más rica a la nueva burguesía y el abuso del poder se impone por encima del ya bastante golpeado poder popular mientras tú sigues siendo pobre y como dijo el propio Ministro de Educación Héctor Rodríguez el pasado 25 de febrero: "No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlos a la clase media y que pretendan ser escuálidos", ésa es la verdadera orden, la verdadera misión.
Médicos, enfermeras, trabajadores, taxistas, todos han hecho protestas por las mismas razones, inseguridad, desempleo, escasez, y nada cambia, las cifras crecen, las muertes son mayores, la inflación no te deja vivir y cuando te cansas y decides salir a la calle sin armas, para protestar y rechazar lo que pasa como hicieron los estudiantes, el gobierno te reprime, te enfrenta a la fuerza pública, saca a la Guardia Nacional que debe defenderte para que te someta y te trate como delincuente, te maltrate y te vea como su enemigo, sataniza tu reclamo, te lanza a los colectivos para que te ataquen, te torturan, cuando la verdad lo que se busca es hacer entender que no podemos continuar por el camino que nos llevan y un gobierno democrático debe respetar la disidencia, la autonomía de los poderes, la libertad de expresión, la libertad económica, la propiedad, y aplicar la justicia de verdad, pero el nuestro no lo es.
De país alegre, solidario, trabajador, libertario, somos hoy objetivo militar, ventana para los desmanes y las peores violaciones a los derechos humanos, un país que llora todos los días a sus muertos, pero a la vez que entiende que los derechos se defienden, se reclaman, se exigen, no se negocian, no se condicionan y mucho menos se renuncia a ellos; de allí que no te dejes confundir, no somos colonia de nadie, ni de los gringos ni de los rusos, pero tampoco de los cubanos, somos venezolanos y haciéndonos eco de nuestra verdadera herencia, esa que nos dejó Bolívar el libertador, hagamos valer su pensamiento: "CUANDO LA TIRANÍA SE HACE LEY, LA REBELIÓN ES UN DERECHO"

sábado, 15 de marzo de 2014

@dearay66: Ameliach encabeza personalmente la represión en Carabobo.

Aray: Ameliach encabeza personalmente la represión en Carabobo.
La diputada a la Asamblea Nacional, Deyalitza Aray, responsabilizó este viernes al gobernador Francisco Ameliach de ordenar los ataques y represión contra las manifestaciones pacíficas y legitimas de los estudiantes y los vecinos en el estado; además de escudar y proteger con cordones de la policía regional a los grupos armados irregulares.
Al respecto señaló: “Usted mismo Gobernador dijo conocer la presencia de francotiradores, usted es el que quiere aislar a nuestro estado y someterlo al enfrentamiento y a la acción de grupos armados irregulares cuya acción criminal usted mismo ordenó".
La diputada de Proyecto Venezuela, recordó que Carabobo pasó de ser un estado modelo, copiado por otras regiones, a convertirse en un “objetivo militar”, escenario de un plan macabro donde participan “militares traídos de otras partes” -que han arribado por el Aeropuerto Arturo Michelena-.
Muestra de ello, dijo la asambleísta, es su presunta intervención en una reunión de la oficialidad del CORE 2, a la que llegó con 8 guardaespaldas a altas horas de la noche, en un intento de imponer su voluntad y superar el descontento que existe en ese componente militar, porque “se oponen a la guerra que usted mismo le ha declarado a sus coterráneos”, aseveró.
A través de un boletín de prensa enviado a esta redacción, Aray subrayó que Valencia, de ser una ciudad tradicionalmente pacífica, está viviendo uno de los peores momentos de su historia, donde se han militarizado sus calles, “y se ha presentado el mayor número de muertes y torturas en el país”, estimulado todo por un gobernador que dice amar a su ciudad, pero se ha convertido en “su verdugo”.
La parlamentaria carabobeña rechazó la violencia, “venga de donde venga” al igual que las muertes de unos y de otros, pero sobre todo de personas inocentes, que ni siquiera estaban protestando, como fue el caso del joven Jesús Enrique Acosta, abaleado dentro de su casa, en La Isabelica, o del dirigente deportivo Guillermo Méndez, de igual forma rechazó la militarización que se pretende imponer en el estado.

lunes, 10 de marzo de 2014

Llego la Tarjeta de racionamiento.

10 marzo 2014
Nuevo sistema de abastecimiento demuestra gravedad de la crisis.
La creación del Sistema Digitalizado de Abastecimiento Seguro anunciado por el presidente Nicolás Maduro demuestra la gravedad de la crisis que está viviendo en materia de abastecimiento de alimentos Venezuela, denunció la diputada de la Asamblea Nacional por Carabobo Deyalitza Aray.
“Es una especia de tabla de salvamento del Gobierno para intentar lavarse la cara de su irresponsabilidad y sordera”. Recalcó que no es una solución al problema porque considera que el Estado trata de preparar a los venezolanos para decidir por ellos qué comprar, qué llevarse para su casa y cada cuánto tiempo se podrá adquirir.
Aray recordó que primero fue el Viceministerio para la Suprema Felicidad que “prometió resolverle los problemas a los venezolanos”; luego la Ley Habilitante, para acabar con la corrupción; más adelante fue la Ley de Costos y Precios Justos para desaparecer el desabastecimiento y ahora es el Sistema Digitalizado de Abastecimiento Seguro.
“La evidencia del descalabro en las políticas económicas del gobierno nacional, agudizadas desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela, se hicieron visibles cuando nuestro pueblo comenzó a hacer las colas para poder adquirir alimentos. Estas colas obliga a las personas a abandonar sus familias, a descuidar sus obligaciones, y a someterse no solo al desgaste físico y mental de tener que estar días, noches enteras a las puertas de los establecimientos comerciales y operativos, sino a la lotería indigna de asignarte un numero para ver si te puedes llevar los insumos”, reclamó Aray en una nota de prensa.
Para Deyalitza Aray es “inaceptable esta situación” que no hace distinciones políticas de ninguna naturaleza entre chavistas u opositores, ya que todos se ven sometidos a la degradante búsqueda de conseguir lo que sea con tal de llevar algo de comida para la casa. (AV)

Mi columna.

Nuestra lucha.
Con el permiso de mis lectores y del periódico, hoy quise transcribir el texto íntegro de uno de mis artículos, escrito en el año 2012 cuando nos preparábamos para un nuevo proceso electoral presidencial en Venezuela. Lo hago porque en medio de toda la turbulencia que hemos vivido estas últimas semanas y sus graves consecuencias a nuestra democracia, pero sobre todo ante ese falso llamado a la paz y al diálogo por parte del Gobierno Nacional, mientras sigue reprimiendo y castigando a la gente que sale legítimamente a protestar, para luego ser juzgados y castigados como delincuentes, quiero dejar a la conciencia de todos Uds. que me leen la visión de lo que a mi juicio (escuchando lo que dice la calle), es la aspiración de la mayoría de los venezolanos y las razones de nuestra lucha.
"Este título de hoy no se trata de una simple frase, se trata de la firme convicción de que mis hijos y el resto de los venezolanos se merecen, nos merecemos no una buena nación, ni un gran país, nos merecemos el mejor estado y la mejor Venezuela. ¿Por qué digo esto?, porque toda nuestra historia, incluyendo estos últimos doce años, está llena de acontecimientos que dan muestra del temple, la fortaleza y el desafío de cada generación para conquistar primero nuestra independencia, luego nuestra libertad y democracia, de seguidas la elección directa y la descentralización, posteriormente el cambio y la revolución y ahora las verdaderas autonomías, la despartidización y un sólido bienestar social.
Y es que cuando nos paseamos por lo que ha sido el desarrollo de nuestro sistema democrático, económico, productivo y político del país nos damos cuenta de que hemos estado llenos de oportunidades que nuestros gobiernos no han aprovechado en toda su capacidad; sin embargo, el mayor capital con el que contamos, que no es precisamente el petróleo, sino el talento, las garras, el ingenio y la solidaridad de un pueblo, nos dice que estamos a tiempo y que sí es posible crear ese nuevo escenario que definitivamente nivele a todos los venezolanos.
Pasamos de la colonización a la independencia, de la dictadura a la democracia, cuyos aciertos sin ninguna duda superan en todos los ámbitos los errores cometidos: en democracia aprendimos el valor de la libertad para pensar, para tomar decisiones, para hacernos como sociedad, para estudiar, trabajar y producir. El petróleo en esta primera etapa fue nuestra principal herramienta y con precios de venta muy por debajo de los alcanzados en la actualidad, en el país se construyeron hospitales, escuelas, carreteras, autopistas, ¡¡¡viviendas!!! Junto a esto estaba un país, ciudadanos que entendieron que el estado y los gobiernos tienen la obligación de satisfacer las necesidades de la gente y que cuando se desvía esta obligación, serán capaces de hacérselos saber; esto llevó a un hecho de los más importantes de nuestra madurez política, la elección directa de gobernadores y alcaldes y con ello el proceso de descentralización que permitió y permite el acceso directo de los ciudadanos a sus autoridades y al ejercicio adecuado de la gestión pública acercando al ciudadano indefectiblemente a la planificación en la inversión de los recursos que nos pertenecen.
Venezuela nos ha dado de todo y el alejamiento de lo que cada venezolano estaba reclamando, cerrar los oídos a aquello que nuestra gente pedía dio paso a la necesidad de cambiar, a la búsqueda de un Mesías que colocara las cosas en su lugar; la mayoría del país se dio esa oportunidad. Las cosas no resultaron como se esperaba y el fantasma del poder, la corrupción y un proyecto personal se impusieron por encima del ya bastante golpeado poder popular. Hoy al igual que ayer no negamos logros en este proceso, pero a diferencia del pasado, los errores superan esos aciertos: un alto índice de desempleo, una inflación que se come el salario, una gran inseguridad personal y jurídica, la destrucción del aparato productivo y dependencia absoluta de la importación, desabastecimiento, el mayor déficit de viviendas y mucha pobreza.
Esto lo tenemos que cambiar, queremos un país con oportunidades, con desarrollo, con una marca que diga HECHO EN VENEZUELA, con salud y educación para todos, con generación de empleo, con seguridad, con la participación de todos y donde el sustento de la familia no dependa de una limosna a cuenta de ser pobre en campaña electoral, sino del ejercicio de la fuerza laboral de cada ciudadano orgulloso de contribuir al desarrollo del país. ¡ÉSA ES LA MEJOR VENEZUELA!, un país para todos, con todos y ¡con todo!".
Esta aspiración se mantiene intacta y ahora la defendemos con más fuerza cuando vemos que además de todos los problemas económicos que tenemos, el abuso y las violaciones a los derechos humanos son tan desproporcionados que será imposible te quedes por fuera, la lucha es por mis derechos y los tuyos, tus problemas y los míos, tu país, el mío y el de las futuras generaciones, es por Venezuela.