miércoles, 19 de marzo de 2014

Mi columna.

¡Venezuela hoy!
La semana pasada les transcribí un artículo escrito hace dos años, pero que mantiene intacta la visión de la Venezuela a que aspiramos la gran mayoría de los venezolanos y además nos merecemos, pero cuando pasamos revista de nuestro país hoy, desafortunadamente el paisaje es totalmente diferente, con el agravante de que el ambiente nos transmite que vamos de mal en peor. Inundada de protestas iniciadas por los estudiantes venezolanos, asumidas por la sociedad civil y respaldadas por organizaciones políticas, dirigentes, ONG, profesionales, trabajadores, amas de casa, seguidas por la comunidad internacional gracias a las redes sociales y la valentía de algunos periodistas y medios de comunicación; sumida en el mayor desabastecimiento de insumos, reprimida y ahora militarizada Venezuela definitivamente hoy es otra.
No estamos descubriendo el agua tibia, pero sí será necesario recordar algunos hechos que nos pongan en contexto nuestra situación y cada quien valorice a su conciencia, pero necesario es desvirtuar ciertas matrices que deliberadamente confunden para entramparnos en esa suerte de neblina que justifique lo que no solo es responsabilidad del estado, sino que además es lo que al gobierno le conviene y nos quiere hacer creer. En diciembre de 2012 luego de las elecciones presidenciales, nadie se imaginaba que aquel anuncio del fallecido presidente Chávez marcaría el fin de una era y el inicio de la crisis política en nuestro país, primero de luto, luego de legitimidad y fraude electoral y por último de poder; allí comienza todo, la herencia recibida un país entero que se debate entre su riqueza petrolera, la ausencia del líder y la lucha de modelos que convierten Venezuela en la cenicienta de Latinoamérica, todos se aprovechan y nuestro pueblo paga las consecuencias.
¿De qué sirve ser un país rico si no podemos darles calidad de vida a nuestros ciudadanos? ¿De qué sirve pelearnos con los gringos mientras les vendemos petróleo para luego regalarles nuestras ganancias a gobiernos cuestionados como el de Cuba, Nicaragua, Ecuador y ahora Argentina e hipotecarnos con los chinos para poder sostener la mentira de que somos soberanos? Desde hace bastante tiempo dependemos de las importaciones para alimentarnos, desde el año pasado en este país comenzaron a escasear los productos, ya no era la cola para solicitar una vivienda, para comprar un vehículo o sacar la cédula; las colas comenzaron a formarse para comprar comida, comprar gas, comprar medicinas y las protestas y llamadas guarimbas nada tenían que ver. Te incluyeron en la misión, te pagaron la pensión, te crearon la comuna, ¿pero a qué precio?, a la renuncia a tu libertad, a tu pensamiento autónomo, a tu derecho a escoger, hacer, comer lo que quieras y necesites y no lo que consigas, a la dependencia exclusiva del estado que no es capaz de generarte empleo, darte seguridad social, garantizarte la vida, educación, pero sobre todo respeto como persona así pienses diferente; si me sigues eres bueno, de lo contrario eres enemigo y te destruyo, ése es el lema, mientras tanto, el fantasma de la corrupción hace más rica a la nueva burguesía y el abuso del poder se impone por encima del ya bastante golpeado poder popular mientras tú sigues siendo pobre y como dijo el propio Ministro de Educación Héctor Rodríguez el pasado 25 de febrero: "No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlos a la clase media y que pretendan ser escuálidos", ésa es la verdadera orden, la verdadera misión.
Médicos, enfermeras, trabajadores, taxistas, todos han hecho protestas por las mismas razones, inseguridad, desempleo, escasez, y nada cambia, las cifras crecen, las muertes son mayores, la inflación no te deja vivir y cuando te cansas y decides salir a la calle sin armas, para protestar y rechazar lo que pasa como hicieron los estudiantes, el gobierno te reprime, te enfrenta a la fuerza pública, saca a la Guardia Nacional que debe defenderte para que te someta y te trate como delincuente, te maltrate y te vea como su enemigo, sataniza tu reclamo, te lanza a los colectivos para que te ataquen, te torturan, cuando la verdad lo que se busca es hacer entender que no podemos continuar por el camino que nos llevan y un gobierno democrático debe respetar la disidencia, la autonomía de los poderes, la libertad de expresión, la libertad económica, la propiedad, y aplicar la justicia de verdad, pero el nuestro no lo es.
De país alegre, solidario, trabajador, libertario, somos hoy objetivo militar, ventana para los desmanes y las peores violaciones a los derechos humanos, un país que llora todos los días a sus muertos, pero a la vez que entiende que los derechos se defienden, se reclaman, se exigen, no se negocian, no se condicionan y mucho menos se renuncia a ellos; de allí que no te dejes confundir, no somos colonia de nadie, ni de los gringos ni de los rusos, pero tampoco de los cubanos, somos venezolanos y haciéndonos eco de nuestra verdadera herencia, esa que nos dejó Bolívar el libertador, hagamos valer su pensamiento: "CUANDO LA TIRANÍA SE HACE LEY, LA REBELIÓN ES UN DERECHO"

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