lunes, 10 de marzo de 2014

Mi columna.

Nuestra lucha.
Con el permiso de mis lectores y del periódico, hoy quise transcribir el texto íntegro de uno de mis artículos, escrito en el año 2012 cuando nos preparábamos para un nuevo proceso electoral presidencial en Venezuela. Lo hago porque en medio de toda la turbulencia que hemos vivido estas últimas semanas y sus graves consecuencias a nuestra democracia, pero sobre todo ante ese falso llamado a la paz y al diálogo por parte del Gobierno Nacional, mientras sigue reprimiendo y castigando a la gente que sale legítimamente a protestar, para luego ser juzgados y castigados como delincuentes, quiero dejar a la conciencia de todos Uds. que me leen la visión de lo que a mi juicio (escuchando lo que dice la calle), es la aspiración de la mayoría de los venezolanos y las razones de nuestra lucha.
"Este título de hoy no se trata de una simple frase, se trata de la firme convicción de que mis hijos y el resto de los venezolanos se merecen, nos merecemos no una buena nación, ni un gran país, nos merecemos el mejor estado y la mejor Venezuela. ¿Por qué digo esto?, porque toda nuestra historia, incluyendo estos últimos doce años, está llena de acontecimientos que dan muestra del temple, la fortaleza y el desafío de cada generación para conquistar primero nuestra independencia, luego nuestra libertad y democracia, de seguidas la elección directa y la descentralización, posteriormente el cambio y la revolución y ahora las verdaderas autonomías, la despartidización y un sólido bienestar social.
Y es que cuando nos paseamos por lo que ha sido el desarrollo de nuestro sistema democrático, económico, productivo y político del país nos damos cuenta de que hemos estado llenos de oportunidades que nuestros gobiernos no han aprovechado en toda su capacidad; sin embargo, el mayor capital con el que contamos, que no es precisamente el petróleo, sino el talento, las garras, el ingenio y la solidaridad de un pueblo, nos dice que estamos a tiempo y que sí es posible crear ese nuevo escenario que definitivamente nivele a todos los venezolanos.
Pasamos de la colonización a la independencia, de la dictadura a la democracia, cuyos aciertos sin ninguna duda superan en todos los ámbitos los errores cometidos: en democracia aprendimos el valor de la libertad para pensar, para tomar decisiones, para hacernos como sociedad, para estudiar, trabajar y producir. El petróleo en esta primera etapa fue nuestra principal herramienta y con precios de venta muy por debajo de los alcanzados en la actualidad, en el país se construyeron hospitales, escuelas, carreteras, autopistas, ¡¡¡viviendas!!! Junto a esto estaba un país, ciudadanos que entendieron que el estado y los gobiernos tienen la obligación de satisfacer las necesidades de la gente y que cuando se desvía esta obligación, serán capaces de hacérselos saber; esto llevó a un hecho de los más importantes de nuestra madurez política, la elección directa de gobernadores y alcaldes y con ello el proceso de descentralización que permitió y permite el acceso directo de los ciudadanos a sus autoridades y al ejercicio adecuado de la gestión pública acercando al ciudadano indefectiblemente a la planificación en la inversión de los recursos que nos pertenecen.
Venezuela nos ha dado de todo y el alejamiento de lo que cada venezolano estaba reclamando, cerrar los oídos a aquello que nuestra gente pedía dio paso a la necesidad de cambiar, a la búsqueda de un Mesías que colocara las cosas en su lugar; la mayoría del país se dio esa oportunidad. Las cosas no resultaron como se esperaba y el fantasma del poder, la corrupción y un proyecto personal se impusieron por encima del ya bastante golpeado poder popular. Hoy al igual que ayer no negamos logros en este proceso, pero a diferencia del pasado, los errores superan esos aciertos: un alto índice de desempleo, una inflación que se come el salario, una gran inseguridad personal y jurídica, la destrucción del aparato productivo y dependencia absoluta de la importación, desabastecimiento, el mayor déficit de viviendas y mucha pobreza.
Esto lo tenemos que cambiar, queremos un país con oportunidades, con desarrollo, con una marca que diga HECHO EN VENEZUELA, con salud y educación para todos, con generación de empleo, con seguridad, con la participación de todos y donde el sustento de la familia no dependa de una limosna a cuenta de ser pobre en campaña electoral, sino del ejercicio de la fuerza laboral de cada ciudadano orgulloso de contribuir al desarrollo del país. ¡ÉSA ES LA MEJOR VENEZUELA!, un país para todos, con todos y ¡con todo!".
Esta aspiración se mantiene intacta y ahora la defendemos con más fuerza cuando vemos que además de todos los problemas económicos que tenemos, el abuso y las violaciones a los derechos humanos son tan desproporcionados que será imposible te quedes por fuera, la lucha es por mis derechos y los tuyos, tus problemas y los míos, tu país, el mío y el de las futuras generaciones, es por Venezuela.

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