viernes, 27 de febrero de 2015

Patriotas Cooperantes

Vaya título que decidieron aceptar algunos paisanos para agradar al Gobierno y ayudarlos en los montajes que contra la oposición (por ahora) se encarga de producir el presidente Maduro, intentando justificar su cada vez más indignante estrategia de callar las voces de cambio que recorren Venezuela. Hoy desafortunadamente en nuestro país, cuna del hombre que libertó a media América, nos debatimos en la decisión de cómo queremos vivir, si con libertad o sin ella, como consecuencia de un proceso que habiéndose instaurado electoral y democráticamente, apela al uso y abuso del poder circunstancial que ostentan para someter, subordinar y aniquilar lo que como venezolanos estamos obligados a defender: Nuestra libertad.
Y es que ya no es suficiente para el actual régimen el encarcelamiento doméstico que practicamos como único mecanismo para resguardar la vida ante tanta inseguridad que ataca a los del proceso, a sus adversarios y a los que llamamos ni-ni, cuando cualquiera puede ser el blanco y ha sido víctima o testigo de la delincuencia desbordada que mutila nuestra libertad a una vida tranquila y sin temor. Ya no es suficiente con el descalabro de toda la estructura del Gobierno, que alcanza niveles de ineficacia tan grandes que no es capaz de brindar condiciones que permitan nuestro desarrollo a pesar de nuestra riqueza y el dinero que nos genera, utilizado no para crecer como país, sino para pagar por un lado la solidaridad perversa de aliados que nos chupan, se aprovechan para guardar silencio frente a la atrocidad, y por el otro, condiciona tus beneficios, tu derecho a bienes y servicios, a trabajo estable si y solo si juras absoluto compromiso y subordinación al régimen con el otorgamiento de un voto mayoritariamente obligado, controlado y absolutamente manipulado, coartándote tu derecho a tener calidad de vida, poder elegir libremente y que se respete tu decisión; como tampoco lo es la destrucción de nuestro aparato productivo sino que el Gobierno es dueño y señor de lo que se importa, se compra y se coloca a disposición en el mercado, limitando grandemente la libertad económica que nos acompaña y que hoy claramente tiene en riesgo nuestra soberanía alimentaria, obligándonos a comer y adquirir no lo que queremos, sino lo que el Estado nos permite comprar y hasta consumir, aplicándonos cada vez más un indignante racionamiento, mientras exhibe con bombos y platillos operativos de supuestos decomisos gracias al filtro que “patriotas cooperantes” (léase sapos, chismosos, etc.) le pasan a este mal Gobierno que no es capaz de rendir cuentas sobre lo que ellos han dejado perder en nuestros alimentos. Actúan amparados en un guión que intenta victimizar a Nicolás en momentos en los que la opinión pública se muestra en descontento general con su gestión y apela desesperadamente a la teoría del contrabando, guerra económica, magnicidio, del golpe de Estado intentando sortear la gigantesca ola en la que tiene convertida la economía nacional y que amenaza cual barbarazo arrasarlo todo. Estamos en presencia del mismo discurso de los últimos quince años de quienes hoy están en el poder, para tratar de desviar la atención pública e intentar generar una nueva matriz que gire en torno a este asunto del golpe de Estado y al mismo tiempo para justificar la nueva arremetida contra la dirigencia opositora que hace frente y se niega a caer en las redes del régimen que se viste de cordero mientras intenta aniquilar lo que queda de nuestra democracia. La gravísima crisis por la que atraviesa Venezuela en estos momentos no es más que la consecuencia directa del fracaso de un modelo impuesto a fuerza de demagogia, de manipulación, concebido en principio con la intención de cambiar el sistema que a juicio de los llamados revolucionarios desangraba el país y lo sumergía inexorablemente en pobreza, desempleo, injusticia, desigualdad, corrupción y sobre todo sometimiento a quienes no querían otra cosa más que apoderarse de nuestro petróleo y nuestras riquezas: El Imperio. Para ello agitaron los cuarteles, conspiraron contra el Gobierno para luego dar el golpe, un golpe de Estado de verdad, con tiros, tanquetas, muertos; contra la constitución en vigencia y el Gobierno que democrática y electoralmente habíamos escogido los venezolanos.
No nos engañemos más, lo que ocurre en nuestro país cada día que pasa se hace más inaguantable, nos obliga irreversiblemente a aspirar, a demandar, pero sobre todo a procurarnos un cambio. No somos Chile ni Maduro es Allende, pero vale la pena recordar que con el eslogan “Chile, la alegría ya viene” se realizó la campaña contra Pinochet, se enfocaba en dos objetivos fundamentales, que “la gente se atreviera a votar y también a expresar su malestar con el régimen”. Grandes retos afronta ese país a 26 años de aquel suceso, y hoy al igual que chilenos (salvando las distancias de los modelos de Gobierno), los venezolanos nos enfrentamos al impostergable desafío de profundizar la democracia, recuperar nuestro estado de derecho y elevar nuestra productividad.

jueves, 19 de febrero de 2015

Estado delincuente.

La gran crisis política y económica que atraviesa Venezuela, gracias sin discusión de ninguna naturaleza a las locuras del Presidente Nicolás Maduro, todos sus asesores, ministros y demás colaboradores, ha colocado a nuestro país en posiciones realmente preocupantes: país de mayor riesgo económico, de inseguridad jurídica, de mayor inseguridad personal después de Honduras, con menor crecimiento en su economía, de mayor corrupción, de violaciones a los derechos humanos y para completar, sin libertad de información. Somos una nación controlada absolutamente por el Estado que transgrede, tuerce nuestro derecho, lo manipula como una especie de plastilina que moldea no como lo exige la norma, sino como lo necesitan el Gobierno y la revolución. Los ejemplos que demuestran lo que aquí planteo están en todas partes y se suceden a diario, convirtiendo el Estado en una suerte de delincuente.
La impunidad, la falta de justicia, la violación permanente a la norma jurídica, nos convierten en un Estado anárquico, pero lo que es peor es que esta suerte de locura institucional parte primordialmente del propio Estado, de su Gobierno que está obligado a garantizar el estado de derecho, pero por el contrario es su principal transgresor. Escuchamos al Gobierno amenazando, ordenando la ejecución de medidas, operativos y acciones amparados solo por el hecho de ser el Estado, de tener el control del poder y la manipulación vergonzosa del Estado de necesidad ciudadana al que nos han conducido y que ya no es ni serán capaces de detener.
Para colocarnos en contexto veamos algunos ejemplos de aquí nuestro municipio, nuestro estado: a un año de la injustificada muerte de jóvenes venezolanos, Carabobo lloró la muerte de Génesis Carmona, Geraldín Moreno y el cruel además de desmedido ataque contra la humanidad de Marvinia, solo por estar en el lugar equivocado y tomar una fotografía. Todos fuimos testigos de la represión del Gobierno, de las detenciones injustas y también de aquel desafortunado Twitter ordenando “el contraataque fulminante” de la autoridad regional; nada pasó, nadie recibió el peso de la ley, a nadie sancionaron por ello, todavía esperamos justicia para las tres.
Cuando los venezolanos vivimos por primera vez un desabastecimiento de grandes proporciones, con una escasez que nos tiene literalmente “locos” como olvidar ciento treinta mil toneladas de alimentos descompuestos tirados a la basura y 30 mil toneladas de leche enterradas en Cedimague de manos del Gobierno y tampoco haya sanciones para nadie del alto Gobierno.
Mientras el Estado no ha sido capaz de potenciar nuestra producción nacional, de generar una verdadera alianza con la empresa privada, por el contrario, la sataniza, pretende ganar indulgencia con los escapularios ajenos, ordena acciones contra la Polar porque debe producir más harina Pan y cobrar menos; estatizan Clorotex así no haya cloro ni materia prima, y lo último, detienen a los dueños de Farmatodo por generar colas y por su lado las esconden en sótanos y estacionamientos para que no se vean.
Pero como esto no es suficiente, recientemente se produce otro accidente en la Refinería El Palito, un derrame de hidrocarburo consecuencia según la autoridad de un fuerte aguacero desencadenado esa madrugada del jueves que provocó la salida no controlada de aceites que inundaron cinco kilómetros de playas y arruinaron no solo los Carnavales para pescadores y comerciantes de ese concurrido sector de nuestra ciudad, sino un daño ecológico irreversible y por el que nuevamente nadie va a responder. ¿Hasta cuándo? Estamos cansados no solo de los permanente delitos ambientales cometidos por el Estado sin que se apliquen las sanciones correspondientes, sino además que no haya investigación, que no exista ninguna explicación, que no sean capaces de dar la cara y asumir la responsabilidad, que nos vean con cara de pendejos para comernos esos cuentos de que la lluvia desbordó la laguna y el aceite se salió, ¡por Dios! Y para colmo, tan cobardes para no responder a ninguna pregunta, que el anuncio del hecho lo hacen por nota de prensa y la supuesta solución por una cuenta de Twitter, demostrando el poco respeto que nos tienen como ciudad. Como todo fue tan evidente, no pudieron apelar a la guarimba, al complot, al plan desestabilizador responsable de todos los males de la patria.
No puedo culminar esta relación de hechos sin comentar lo vivido el sábado en la tarde en vísperas del desfile de Carnaval de Puerto Cabello, claro que nos merecemos momentos de esparcimiento y distracción luego de tanto trabajo y esfuerzo, pero eso no significa que seamos irresponsables, ¿cómo se les ocurre no dejar ningún acceso directo al Hospital Prince Lara?, no había por dónde pasar, a nadie se le ocurrió que hay gente que no podía ver ni disfrutar el desfile porque estaban enfermos o porque tenían un familiar en el hospital, eso es una gran irresponsabilidad y yo no me lo puedo callar. No seamos cómplices silenciosos, no sigamos acostumbrándonos a ver estas cosas con naturalidad, cuando la verdad es que debemos hacernos respetar.

viernes, 13 de febrero de 2015

Derrame de #Petroleo en El Palito: Diputada Deyalitza Aray: “El daño ecológico en la zona es irreversible”

http://www.notitarde.com/La-Costa/Solicitan-inspeccion-de-la-refineria-El-Palito-debido-al-derrame-petrolero/2015/02/13/489875/ Valencia, 13 de febrero de 2015.- La diputada a la Asamblea Nacional por Proyecto Venezuela (Prove), Deyalitza Aray, informó este viernes que solicitará a la Comisión de Energía, Minas e Hidrocarburos y a la de Ambiente, Recursos Naturales y Cambios Climáticos del Parlamento que realicen una inspección a las instalaciones de la Refinería El Palito, luego de la fuga de hidrocarburos provenientes de esas instalaciones, que dejaron al menos cinco kilómetros de la costa de Puerto Cabello afectados.
La diputada aseguró que ha quedado en evidencia la fragilidad de los procesos de seguridad de nuestra industria petrolera, es especial de la Refinería El Palito. Agregó que “el daño ecológico es irreversible, con lo cual nuevamente Puerto Cabello es el escenario de otro incidente que deja mucho que desear sobre el control de las operaciones y seguimiento de los protocolos para impedir accidentes de este tipo”.
El derrame de hidrocarburos ocurrido este jueves – dijo Aray-, extiende la lista de accidentes que en los últimos años se han vuelto demasiado frecuentes en esas instalaciones de Pdvsa con asiento en Puerto Cabello y no podemos conformarnos con sencillas explicaciones que en nada demuestran que no volverán a ocurrir tales accidentes que perjudican y alarman a los habitantes de la costa carabobeña.
Incidentes menores ocurridos luego del desmantelamiento de personal especializado despedido a raíz del llamado “paro petrolero”, detalló la diputada de Prove, daban señales de la necesidad, no solo de efectiva supervisión, sino de inversión en el mantenimiento necesario para garantizar las actividades de la refinería.
Recordó el incendio de los sellos de los tanques de nafta catalítica en septiembre del año 2012, que generó en esa ocasión “una grave situación de alerta a los habitantes de Puerto Cabello”, producto de la caída de un rayo por tormenta eléctrica, eso reveló que la falla del equipo de pararrayos y de los equipos de aterramiento, eran consecuencias de la falta de mantenimiento, revisiones y sustituciones que no se habían realizado. Ese mismo año en octubre se produjo un incendio por fuga de combustible en la unidad de FCC.
Del mismo modo, destacó que durante el año 2013 en tres ocasiones se suscitaron paralizaciones de las actividades en la refinería El Palito por diversas causas tales como: fallas eléctricas del sistema interconectado de electricidad nacional, incendio en la laguna de recolección de hidrocarburos y paradas no programadas por fallas del generador, entre otras.
Aseguró Deyalitza Aray que durante el año 2014 se debió realizar el mantenimiento mayor, para garantizar el óptimo funcionamiento de las operaciones de la refinería El Palito y que a su vez contempla el mantenimiento preventivo del enfriador de gases y del sistema de válvulas deslizantes de la planta de FCC, con lo cual se asegura su funcionamiento, así como la continuidad operativa del centro energético carabobeño.
Hizo énfasis en la necesidad de que se realicen las inspecciones por parte de las comisiones de la Asamblea Nacional, para verificar las condiciones reales de seguridad en estas instalaciones y evitar que se produzcan incidentes de grandes proporciones similares a los acontecidos en Amuay o en el Rio Guarapiche del estado Monagas, “Dios no lo permita”, concluyó Aray.

martes, 10 de febrero de 2015

¡Todo o nada!

¿Ustedes se imaginan lo que hubiese sucedido si a alguien opuesto al pensamiento único y sistema socialista de nuestro actual Gobierno se le hubiese ocurrido decir: “o hay patria para todos o no hay patria para nadie”?; en primer lugar, una cadena nacional para anunciar la apertura de un proceso de investigación por conspiración a quien se le ocurriera declararlo; luego la instrucción de actuación inmediata al Ministerio Público con orden de detención incluida seguramente o prohibición de salida del país como mínimo; y por último, toda la dirigencia del partido oficialista y el alto Gobierno en los medios de comunicación o fuera de ellos con su habitual estrategia: insultando, amenazando, volviendo añicos (o por lo menos intentándolo) la reputación, la moral, la imagen de ese enemigo de la patria, del Gobierno y de la revolución denunciando un nuevo plan magnicida, un gran complot; pero nada de esto ocurrió por la sencilla razón de que la frase, cuyo contenido, tono e intención a mí me sonaron a clarísima amenaza, fue obra del mismísimo primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, en un acto conmemorativo por el 4 de febrero de 1992, realizado en Campo de Carabobo.
Todo lo contrario, lo que se oyeron fueron aplausos para quien en ese momento representaba el heroísmo revolucionario, seriamente atacado por el imperio en el marco de una investigación por la supuesta declaración-confesión de un antiguo y cercano colaborador; con ello la urgente necesidad de lavar el rostro a otra de las columnas del socialismo del siglo XXI severamente castigado por el estruendoso fracaso en su actuación de su principal figura, el presidente Nicolás Maduro. Y es que así estamos, Venezuela absolutamente al revés: país rico que no logra brindar bienestar a sus habitantes y endeudado con medio mundo; con recursos, pero incapaz hoy de producir lo que comemos, vestimos y necesitamos para asearnos o movilizarnos; supuestamente libres y democráticos, pero sin derecho al pataleo, a la protesta, al rechazo de aquello que no te gusta o no estás de acuerdo sin que seas calificado y tratado como terrorista, guarimbero y desestabilizador; con colas que pretenden disimular haciéndolas internas o en los sótanos de los establecimientos para que no se vean mientras el Gobierno predica que el pueblo tiene “real”.
Vivimos en estado de sospecha permanente, cualquier cosa que digas o hagas podrá ser usada en tu contra si no eres del Gobierno por supuesto, si no aplaudes al régimen, simplemente que denuncies una verdad será suficiente para ir en tu contra. Ha ocurrido con nuestra dirigencia política, con los estudiantes, con artistas, periodistas y recientemente contra expresidentes, una cadena de farmacias con años en el país y hasta contra el presidente de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales por declaraciones donde confirma la escasez de insumos en clínicas y hospitales. Tiene que ser así porque es lo que les queda, apelar al amedrentamiento, amenaza, al miedo y temor, al vil chantaje del abuso del poder a costa de la manipulación de ser los salvadores de la patria, al extremo de permitir la perversa e ilegal resolución 008610 para el uso de fuerza mortal contra manifestaciones que rechazan (en silencio) hasta sus seguidores, y a las llamadas ocupaciones forzosas de empresas en un intento desesperado por desaparecer las colas y apropiarse de los productos que las empresas del estado no son capaces de producir. Solo ellos pueden decir lo que quieran, solo ellos pueden hacer lo que quieran, que no les pasará nada, en el fondo lo único que verdaderamente importa es ver cómo le salvan un ojo al gato que les permita conservar ese poder “pase lo que pase” -como también dijo Diosdado-; el Gobierno ha generado un verdadero tsunami y en lugar de rectificar oscurece más el panorama, pasando de las descalificaciones groseras a invitaciones melosas para al final declararle la guerra a todo el mundo y pretender que invocaciones mágicas religiosas frenarán la crisis y que su fracaso es en realidad heroísmo bolivariano llevándonos del “por ahora” al “Dios proveerá”.
Nos queda apelar a la conciencia ciudadana, al verdadero compromiso que como venezolanos debemos al país; vamos a vencer el miedo, urge un verdadero estado de derecho, estabilidad económica y verdadera democracia, no la que nos dibujan por el simple hecho de convocar elecciones, la democracia que conquistaron nuestros antecesores, la que demanda nuestra constitución, la que les debemos a ésta y a las futuras generaciones asumiendo que es responsabilidad de todo aquel que apueste por un cambio de las actuales condiciones que vivimos día a día; de lo contrario, copiando a Nelson Mandela, “si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamento cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento”.

jueves, 5 de febrero de 2015

En #Carabobo #Valencia: Reubicados de Ciudad Chávez no poseen propiedad de apartamentos

No todas las familias que viven cerca del Hipódromo, al sur de Valencia, son invasoras, como por ejemplo las del sector Araguaney. Estas personas quieren permanecer en sus viviendas autoconstruidas y no ser trasladadas a Ciudad Chávez pues nada les garantiza la propiedad de ese inmueble. Tampoco tienen certeza de que no serán desalojados.
El Órgano Superior de la Vivienda les entregó un certificado provisional de ocupación de vivienda en Ciudad Chávez, condicionada su disposición a la posterior protocolización, según reza el documento que específica que quedará sin efecto en caso de que el beneficiario se imposibilite o no desee cumplir con la obligación por lo que se procederá de manera inmediata a la revocatoria del beneficio.
Con este documento el miedo envuelve a las familias. No saben qué pasará con sus casas levantadas hace más de siete años cuando recibieron en 2007 por parte del expresidente del Instituto Nacional de Tierras, Juan Carlos Loyo, un documento que les permitía habitar el espacio a través de una declaratoria de garantía de permanencia. Se quejaron de que la gobernación ha hecho caso omiso de la explicación, y que solo les piden que abandonen sus casas de bloque para que habiten Ciudad Chávez, en un inmueble de dos habitaciones.
Roberto García, cabeza de familia, con lágrimas aseguró que el miedo que sienten no solo es por ver sus casas en el piso, construidas sin ayuda gubernamental y apoyadas por el exalcalde Edgardo Parra con el compromiso de no hacer ranchos, sino de no tener certeza de lo que va a pasar. Las máquinas poco a poco han derrumbados los ranchos de los otros sectores y la amenaza es hacer lo mismo con la de él. “Parra vino un 1º de mayo y dijo que si no hacíamos ranchos luego nos daría la titularidad. Hemos dejado a los niños sin regalo y nosotros dejado de comer por hacer buenas casas”.
El vocero aseguró que en el sitio donde están las casas se pretende construir un centro comercial según han escuchado, pero para él no tiene sentido llevarlos a Ciudad Chávez en vez de ejecutar la misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor. “Queremos que se presente el gobernador. Nos están mandando a desalojar, porque si no nos van a pasar las máquinas”.
Daniel Márquez, vecino, recalcó que su casa era propiedad privada y que no merecía una reubicación incompleta, pues el no sabía si luego de un tiempo en el apartamento lo enviarían a otro lugar.
Aray Espera Respuesta
La diputada a la Asamblea Nacional por Proyecto Venezuela, Deyalitza Aray, acudió este miércoles a la comunidad y escuchó las quejas. Reclamó al Gobierno respuestas y actuar de manera coherente, pues un certificado de ocupación provisional es sinónimo de incertidumbre. Afianzó que no están de acuerdo con las invasiones, pero que con los documentos entregados por Loyo a las familias y el tiempo que llevan en los terrenos es más que suficiente para tomar en cuenta las opiniones de los afectados, en vez de ser arbitrarios y obligarlos a salir. “Son más de 400 familias que se ven sometidas a este desa-lojo que los preocupa”.
Aray insistió en que hay que llamar al respeto de los derechos sociales, pues las cosas no se hacen con amenazas y menos en una comunidad con más de 10 años, lo que la convierte en establecida. “La única garantía es que no tienen adjudicación y no reciben titularidad y en cualquier momento pudieran salir”.
Petrocasas Serán Derrumbadas
En la comunidad el Gobierno levantó seis petrocasas, lo que significa que son terrenos legales. Según García el costo de la construcción fue de 750 millones de bolívares y que para demolerlas supuestamente les están borrando la firma que tenían pintadas del fallecido presidente Hugo Chávez.

Que suba la Temperatura

Hablar de la crisis que atraviesa Venezuela es redundante sin lugar a dudas, hacerlo aquí en Puerto Cabello lo es más, por la sencilla razón de que quienes vivimos en esta hermosa y maltratada ciudad padecemos en carne propia las consecuencias directas del daño que ha causado a nuestra economía este Gobierno que ahora no sabe cómo detener. He expresado hasta el cansancio que es injustificable que siendo nuestra ciudad el asiento del puerto más importante del país, y que se anuncien por los medios de comunicación todas las semanas el arribo de toneladas y toneladas de productos alimenticios importados, no entendemos por qué hay tanto desabastecimiento, mucho menos que seamos los últimos en recibir apenas una cantidad que no garantiza la demanda local; también me he preguntado hasta el cansancio por qué si tenemos la termoeléctrica más importante de Venezuela y América Latina, nuestro municipio todas las semanas es objeto de un plan de racionamiento eléctrico que afecta cualquier sector sin aviso y sin protesto; y por supuesto también me pregunto cómo a sabiendas desde el año pasado de que enfrentábamos una crisis climática que acentuaría el período seco que se traduciría en escasez de agua no se tomaron las previsiones, y lo que es peor, con casi 15 años de gobierno revolucionario municipal, rojo rojito, de compatriotas camaradas, nada se haya hecho para solventar el drama de abastecimiento del líquido vital en nuestra ciudad, conscientes de que es una obligación municipal. ¡Qué corta es la memoria!, de allí que eso nos obliga a recordar y denunciar alguna de estas cosas que por temor, solidaridad comprometida, presión o indiferencia algunos no se atreven a decir y prefieren callar.
¿Cómo podemos conformarnos los porteños con limpiezas y pinturas por donde pasa la reina, con la ejecución de gigantescas y millonarias obras que obedecen al capricho y no a la necesidad de la infraestructura que reclama nuestra ciudad, y que se guarde silencio en la defensa de los intereses ciudadanos a pesar del control que sobre todas las instancias del poder ejerce la revolución? Que nos conformemos con que se gobierne para mantener la apariencia de que estamos cambiando la cara y los que visitan nuestras playas se lleven una buena impresión si es que no son atracados como normalmente ocurre. ¡Cómo se nota que no ponen un pie en nuestros barrios, que prefieren los aeropuertos porque son más cómodos y más bonitos! Si lo hicieran se darían cuentan de la cantidad de huecos que hay en nuestras calles, en nuestros anillos viales; si visitaran los barrios se darían cuenta de cuántos tienen problemas de cloacas, aguas negras; si visitaran los barrios sabrían cuántas canchas requieren reparación; si visitaran los barrios sabrían cuántos terrenos se pueden utilizar para construir viviendas; si se visitaran los barrios y se escuchara a la ciudad se haría un plan de ordenamiento, de desarrollo, se procurara acabar con el crecimiento anárquico y no se volteara el rostro cuando pasamos por Boca del Lobo para no asumir responsabilidad.
Claro que Puerto Cabello se merece buenos Carnavales, que nuestra gente viva unos días de distracción y esparcimiento frente a la presión del día a día, de recorrer los comercios y calarse horas de colas para comprar alimentos, productos de limpieza, pañales o medicamentos, que se realicen desfiles, se escoja la reina y se premien las carrozas; lo que es inmoral y no dejaré de denunciarlo es que con una manipulación vergonzosa, exceso de populismo, se aproveche semejante celebración tradicional para gastarse unos cuantos miles de dólares que se traducen en millones y millones de bolívares para pagarle a un artista internacional y pretender ocultar el enorme descalabro al que estamos sometidos. Yo me pregunto: ¿cuántos kilos de leche, de harina, de carne se pueden comprar con ese dinero que se pretende gastar? ¿Cuántos paquetes de pañales? ¿Cuántas fiestas en nuestros barrios se pueden financiar, cuántas reinitas se pueden coronar? Que me digan los vecinos, consejos comunales ¿cuántas veces les han dicho que no hay dinero en la Alcaldía para su solicitud? ¿Cuántas escuelas se pueden dotar? ¿Cuántos operativos de suministro de agua potable se pueden pagar? y entonces, ¿de dónde sale la plata para pagarle a Maluma; de dónde salen los dólares que no hay para los empresarios, y que solo son para adquirir alimentos y medicamentos?; es a esto a lo que me refiero.
Lamento que se utilicen las redes, los funcionarios y dependencias de la Alcaldía para atacar a quienes denunciamos, es lo que les queda cuando no se cuenta con la verdad y la razón. El pueblo no se ocupa de eso porque por si no lo sabían necesitan ese tiempo para hacer colas, para trabajar y hacer oficios en el hogar, estudiar, en fin, para procurarse un poco de calidad de vida, esa la que su Gobierno no ha sido capaz de conquistar para los venezolanos y mucho menos en nuestra ciudad duramente castigada por el centralismo, la anarquía y la carencia de una visión gerencial menos personalista que convierta Puerto Cabello en un verdadero pedacito de cielo.