domingo, 25 de enero de 2015

¿De quien es la culpa?

La semana pasada conversamos y analizamos por esta vía la situación del país y su reflejo en nuestro municipio, que no escapa a la crisis por mucha publicidad y por mucha pantalla que el Gobierno radio dirigido local pretenda presentarnos. Escasez, el alto costo de la vida y el desempleo son indicadores que están haciendo mella en la vida cotidiana de quienes habitamos en Puerto Cabello. Nos resulta contradictorio que siendo Puerto Cabello, el asiento del Puerto más importante del país y uno de los más importantes del caribe, gracias a la descentralización y no a la revolución que no se nos olvide; también un Municipio con un amplio potencial turístico desaprovechado en toda la extensión de la palabra; y el asiento de muchas empresas con ganas de invertir en nuestra ciudad y contribuir a su desarrollo en una operación ganar-ganar, desafortunadamente no contemos con un verdadero plan de desarrollo, por el contrario, nuestra ciudad ha sido duramente castigada por el centralismo, la anarquía y la carencia de una visión gerencial menos personalista que garantice a Puerto Cabello y sus habitantes calidad de vida que la convierta en un verdadero pedacito de cielo.
Durante muchos años fue cuestionado el manejo de la actividad portuaria en manos del Gobierno Regional, no se evaluaba en su contexto el hecho cierto de que gracias al proceso descentralizador, nuestro puerto dejó de ser ese elefante blanco que satisfacía solo las apetencias de grupos internos que generaban un gran gasto a la nación con poca productividad para convertirse en lo que los expertos en la materia llamaron el pequeño milagro de Puerto Cabello, convirtiéndonos en uno de los puertos más eficaces y productivos de América latina. La crítica consistía en aseverar que todo se quedaba en Valencia, que los trabajadores eran valencianos y lo decían en términos hasta despectivos, como si fuéramos enemigos y no se tratara de ciudadanos de un mismo estado; pero como dice la sabiduría popular, la lengua es castigo del cuerpo y allí está nuestro puerto, hoy tomado por el centralismo, dirigido desde Caracas, y lo que es peor, la mitad entregado a cuba mediante el perverso convenio de Bolivariana de Puertos, que entrego el 50% de su manejo al Gobierno de los hermanos Castro, y es hoy depósito de contenedores con comida y medicamentos vencidos que jamás distribuyeron ¿Dónde quedaron los defensores del Puerto, a dónde fueron las voces de quienes se desgarraban las vestiduras porque el puerto debería ser solo de los porteños, dónde está el reclamo del 12,5% que debía garantizar la inversión en obras que beneficiaran a la ciudad?.
Nuestro Municipio también es asiento de una obra que apostaba al desarrollo de la actividad turística para el empuje a la diversificación de nuestra economía, el Puerto Turístico de Puerto Cabello, también obra de la descentralización, hecha con el propósito de atraer inversiones en esta área que permitiera que los nuevos emprendedores desarrollaran posadas, restaurantes, ventas varias, prestación de servicios para quienes escogieran a nuestra ciudad como destino para el disfrute en familia. Vayan y vean en que está convertido ahora, en un monumento al desprecio, a la indiferencia al punto que hasta el techo le desprendieron a sus instalaciones ante el silencio cómplice de quienes tienen la responsabilidad de defender nuestros bienes y enterrando con ello la posibilidad de nuevos empleos para quienes no quieren dádivas, sino trabajar y producir.
Pero no siendo suficiente con estas acciones, para quienes no lo saben, por allá por Borburata se construye una obra cuyo costo sobrepasa los 100 millones de Bolívares (cien mil millones de los viejos), me refiero a la llamada Fabrica de Satélites, vayan y vean lo que se ha hecho allí y pregunten cuántos borburateños o porteños están trabajando en esa obra, pero sobre todo, ¿Cuál es el beneficio para nuestra ciudad por esa inversión nacional? Igual sucede con el famoso Muelle de Aguas Profundas que se construye detrás de Makro, chinos, chinos y más chinos, son los beneficiarios del pago en dólares que reciben por esa obra, ¿Cuántos porteños tienen acceso a trabajo en esa obra? obra que por cierto acabó con un área de desarrollo habitacional turística para seguir convirtiendo a nuestra ciudad en un gran almacén de contenedores que hace ricos a unos pocos y más invivible a este puerto azul de leyenda para sus hijos. Pudiera seguir enumerando cosas pero se me queda corto el espacio: el campo deportivo Ymca, hoy monumento al capricho; la refinería El Palito, cuyas paradas son más negocio que posibilidad de trabajo para nuestros vecinos; y qué decir de Plantacentro también entregada a los cubanos para los puestos de trabajo. Pero tenemos patria! Claro que la tenemos, la que nos dejó Bolívar y la que nos convoca a defenderla y transformarla. Hagamos honor a nuestro espíritu guerrero mientras otros viajan y planifican sus proyectos personales, trabajemos por Puerto Cabello para convertirla en la ciudad que nos merecemos.

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