domingo, 25 de enero de 2015

Contradicciones

Digo esto porque con honestidad aún no salgo de mi asombro al constatar por declaración expresa de la autoridad local que en Puerto Cabello así es que se gobierna. Sencillamente inaceptable que nos quedemos callados ante el hecho cierto de que las obras que se hacen en nuestro Municipio obedezcan es al deseo de satisfacer los sueños frustrados y los caprichos personales de quien tiene la responsabilidad de ejercer la representación de todos los habitantes de Puerto Cabello y no al deber impostergable de administrar los recursos asignados y producidos para satisfacer los más que se pueda, las demandas ciudadanas, garantizando inversión seria y responsable, que se traduzca en calidad de vida para los porteños.
Cuando se llega al ejercicio del Gobierno en cualquiera de sus niveles, nacional, regional o municipal, es para procurar la solución de los problemas que agobian al ciudadano, a sus comunidades y que vieron una esperanza, y es así, la gente lo que quiere es que sea alguien que los atienda, que resuelva y que represente los intereses de un colectivo que no solo reclama y demanda atención, es que se la merece. Cuando se es autoridad, es verdad que no se tiene la varita mágica para solucionar todos los problemas, pero sí se debe tener la voluntad, la capacidad para gestionar, y más aún cuando se goza del acompañamiento de los otros niveles del poder; porque las expectativas tienen que ser mayores. Es por eso que cuando escuchamos y comprobamos que obras de grandes inversiones que se construyen en nuestra ciudad como las fabulosas canchas de fútbol, el multimillonario campo del Ymca, y ahora el “Skate Park” para deportes extremos sean para satisfacer los sueños adolescentes del alcalde de nuestro municipio y no hacer lo que verdaderamente necesita Puerto Cabello, yo tenga que rechazarlo con toda fuerza.
Se gobierna es para la gente ¿Dónde queda la planificación de las obras, dónde quedan las necesidades de los barrios, dónde quedan las aspiraciones de quienes queremos tener una ciudad con desarrollo; dónde están las viviendas para la familia porteña, las nuevas tuberías y acueductos para el suministro del agua, los alumbrados de nuestros barrios, las nuevas escuelas y preescolares, las canchas para nuestros muchachos? Puerto Cabello está bonito por donde pasa la reina, para que la gente que nos visita los fines de semana cuando hagan su recorrido por la vía hacia nuestras playas digan “que bonito está el Puerto”, pero lo que no saben es que lo que pasamos los que nos quedamos aquí, los que no viajamos al extranjero y ni siquiera a la playa podemos ir a disfrutar porque seguramente nos tenemos que quedar para hacer la cola en Farmatodo o en el supermercado porque sacarán pañales, acetaminofén, leche, harina pan o jabón en polvo; o aprovechar y agarrar un poquito de agua para lavar el ropero que nos quedó de la semana ya que no pusieron agua ni un día por la crisis que desde hace bastante nos tiene agotados. Quizá sea para ver como aprovecho para tapar el hueco de mi calle o cortar un poquito el monte en mi cuadra en el parque o en la deteriorada cancha, porque las cuadrillas solo las usan para la autopista y las vías principales para que los que nos visitan vean las vallas y digan aquí se está trabajando. Otro grupo quizá se vaya para la playa a distraerse un rato y refrescarse porque seguramente a su sector le tocó el racionamiento eléctrico al que aún nos tienen sometidos todas las semanas. Quédense una semana y recorran los barrios para que vean cómo se bate el cobre de necesidades que padece esta hermosa ciudad privilegiada por la naturaleza pero profundamente castigada por el hombre, la burocracia y la prepotencia.
Ustedes perdonen pero así no se gobierna; y mucho menos cuando además nos tenemos que calar insultos, arbitrariedades y lo que es peor, el silencio cómplice ante los graves problemas por los que atraviesa el país y a los que no estamos exentos.
¿Cuánto se gastó el municipio en la construcción de las fabulosas (como dije) canchas de fútbol hechas para un selecto sector de nuestra población, porque los niños humildes, los vulnerables juegan aún en las calles, o en lo que queda de lo que una vez fue su cancha porque no hay planes ni plata para invertir en ellas, mientras tanto, el complejo en el antiguo Ymca, que es un capricho personal, lleva la bicoca de casi noventa millones de bolívares, o sea noventa mil millones de los viejos?, divida y saque la cuenta cuántas instalaciones deportivas se hubiesen recuperado con semejante cantidad de dinero. Que decir de lo que ahora venden como una obra monumental para los amantes de las patinetas, bicicletas, patines a costa de ocultar lo más preciado que tiene Puerto Cabello, su mar, quitarle la vista a esa parte de nuestro malecón para satisfacer sencillamente un “un sueño frustrado de la adolescencia” me parece simplemente una falta de respeto para el gentilicio porteño que no tengo por nacimiento, pero que he adquirido por respeto, afecto y valor a esta tierra histórica y fraterna.

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