miércoles, 9 de julio de 2014
Mi Columna: Golpe a Golpe.
Deyalitza Aray
No pretendo referirme a la canción que hizo famosa ese extraordinario cantante, Joan Manuel Serrat, pero sí al repetido y desgastado guión que utiliza el régimen desde los tiempos del ex presidente Hugo Chávez, y que hoy, no pudiendo esperarse menos de quien "heredó" al fin la lucha por convencer a propios y extraños de que es la reencarnación del supremo, lo repite y repite.
Hablamos de un guión que intenta victimizar al Gobierno Nacional en momentos en los que la opinión pública se muestra en descontento general con la gestión del actual presidente de Venezuela Nicolás Maduro, heredero y todo, pero que apela desesperadamente a la teoría del magnicidio y del golpe suave como tabla de surf, intentando sortear la gigantesca ola en la que tiene convertida la economía nacional y que amenaza, cual barbarazo, arrasarlo todo. Estamos en presencia del mismo discurso que según cuentan los entendidos y seguidores del tema, en los últimos quince años ha sido usado en más de setenta ocasiones por quienes hoy están en el poder, para tratar de desligar la atención pública e intentar generar una nueva matriz que gire en torno a este asunto que refiere un nuevo y supuesto intento de magnicidio contra el presidente y otros altos funcionarios y un golpe de Estado, al mismo tiempo para justificar la nueva arremetida contra la dirigencia opositora que hace frente y se niega a caer en las redes del régimen que se viste de cordero mientras intenta aniquilar lo que queda de nuestra democracia.
No nos equivoquemos, esto da cuenta solo de una estrategia utilizada por el Ejecutivo en tiempos adversos como los de hoy, en que siete de cada diez venezolanos manifiestan descontento con respecto a la economía y la evaluación política nacional. Tenemos una inflación de 5,7%, el aumento de la pobreza de 21 a 29% según cifras del propio Gobierno, a eso se le suma el desabastecimiento que no se termina, se acentúa, de allí que con ese escenario no nos extraña que surja la herramienta recurrente de apelar a la matriz de opinión con el tema magnicida y golpista de la derecha fascista. Pero el problema de fondo no es solo baypasear la crisis, sino el método utilizado para montar nuevamente este drama digno de una buena novela de Rctv y ojo, no es que el tema del magnicidio no sea grave, claro que lo es, cuando existe, real, formal y demostrable; el problema del régimen es su método, siempre frágil en torno a la legalidad de las presuntas pruebas del delito en cuestión, siempre presentadas por representantes del Gobierno y que en este caso constituyen una invasión al derecho a la privacidad de la gente como derecho personalísimo hoy grave y descaradamente transgredido y con ello, de cómo el estamento del estado se pone a la disposición de lo que requiera la autoridad política como quedó demostrado en la rueda de prensa ofrecida por el alto mando del Psuv, organización que se adjudica funciones que corresponden directa y constitucionalmente a los poderes públicos del país. Es el partido del Gobierno quien presenta las presuntas pruebas, como si fuera órgano de inteligencia actuando en consecuencia como investigador, fiscal, tribunal, Ministerio de Interior y Justicia, abrogándose en consecuencia funciones que no le están dadas como competencias a partido o tolda política alguna.
Éste es el escenario, una estrategia gubernamental que lo que genera es una reacción de rechazo para el mismo Gobierno, ¿cómo creerles? Si ya existen suficientes casos comprobados de falsedad y montaje, nadie se los cree, pues todas las formas en que esto es presentado y las supuestas pruebas no son válidas y producen una duda razonable en la gente. Pero toda esta historia también tiene un objetivo adicional y tiene que ver con la imperiosa necesidad del régimen de desestimar las denuncias internacionales en torno al tema de la violación de los derechos humanos en Venezuela, el Ejecutivo busca desviar la atención del pueblo de esas acusaciones y el anuncio del Senado norteamericano de sancionar a funcionarios venezolanos.
Junto con lo que ha denominado el Gobierno Nacional guerra económica, la "conspiración", "el golpe" y ahora "el magnicidio" no solo son las palabras más utilizadas por cuanto vocero oficial hace uso de los micrófonos en Venezuela, sino que además se han convertido en el único argumento para arremeter contra todo aquel que represente reserva moral, dignidad, valentía y compromiso con la democracia en Venezuela. Este año 2014 ha servido para dilucidar algunas verdades de nuestro país: con Mónica, la muerte y la inseguridad; con Leopoldo, la injusticia; con Simonovis, la crueldad e irrespeto a los derechos humanos; con María Corina, la persecución política; con los estudiantes la represión y con líderes como Salas Römer, la mentira, el montaje, la amenaza, pero al mismo tiempo, al temor que le produce al régimen la rebeldía que hoy palpita en los corazones de una gran mayoría de venezolanos.
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