miércoles, 21 de mayo de 2014

Mi columna: Con o sin Libertad.

Deyalitza Aray
No me queda ninguna duda de que de eso se trata en este momento la lucha que debemos librar todos los venezolanos, y cuando digo todos me refiero a los que disentimos del proceso, los que están dentro de él y los que no están en un lado ni en el otro porque la LIBERTAD después de la vida, es el bien más preciado que poseemos como individuos. Digo esto porque desde la óptica que quieras mirarlo, siempre encontraremos razones, circunstancias, argumentos para defender ese valiosísimo derecho hoy política e institucionalmente trasgredido y permanentemente amenazado.
Nacemos con derechos y obligaciones, secundados por la familia como garantes de nuestra formación ética y moral así como el abastecimiento de nuestras necesidades alimentaria, educativa, salud respaldadas por condiciones accesibles que debe asegurar el estado hasta que seamos capaces de independizarnos y asumir nuestra propia responsabilidad. Es un ciclo, lo hicieron nuestros abuelos con nuestros padres, nuestros padres con nosotros, nosotros con nuestros hijos y lo harán nuestros hijos con los de ellos pero en todo ese trayecto permanece el elemento base, la familia nos orienta, la escuela nos educa, el estado nos tutela pero tú eres libre, naces libre y tomas tus propias decisiones con reglas y normas, lógico, pero al final tú y solo tu tomaras la decisión de la vida que quieras tener.
Hoy desafortunadamente en nuestro país, cuna del hombre que liberto a media América nos debatimos en esa decisión de vivir con o sin ella, como consecuencia de un proceso que habiéndose instaurado electoral y democráticamente, apela al uso y abuso del poder circunstancial que ostentan para someter, subordinar y aniquilar lo que como venezolanos estamos obligados a defender: Nuestra Libertad. Y es que ya no es suficiente para el actual régimen el encarcelamiento domestico que practicamos como único mecanismo para resguardar la vida ante tanta inseguridad que ataca a los del proceso, a sus adversarios y a los que llamamos ni-ni, cuando cualquiera puede ser el blanco y ha sido víctima o testigo de la delincuencia desbordada que mutila nuestra libertad a una vida tranquila y sin temor. Ya no es suficiente con el descalabro de toda la estructura del gobierno que alcanza niveles de ineficacia tan grandes que no es capaz de brindar condiciones que permitan nuestro desarrollo a pesar de nuestra riqueza y el dinero que nos genera utilizado no para crecer como país sino para pagar por un lado en lo externo, la solidaridad perversa de aliados que nos chupan y se aprovechan, sino además internamente la electoral que condiciona tus beneficios, tu derecho a bienes y servicios, a trabajo estable si y solo si juras absoluto compromiso y subordinación al régimen con el otorgamiento de un voto mayoritariamente obligado, controlado y absolutamente manipulado, coartándote tu derecho a tener calidad de vida, a poder elegir libremente y luego que se respete tu decisión. Ya no es suficiente con la destrucción de nuestro aparato productivo sino que el gobierno es dueño y señor de lo que se importa, se compra y se coloca a disposición en el mercado, limitando grandemente la libertad económica que nos acompaña y que hoy claramente tiene en riesgo nuestra soberanía alimentaria obligándonos a comer y adquirir no lo que queremos sino lo que el estado nos permite comprar y hasta consumir por medio de la llamada “tarjeta de Racionamiento”.
No fue suficiente para el régimen la negativa venezolana a la modificación de la Constitución Nacional en el año 2007, sino que pretende a trocha y mocha imponernos modelos completamente antagónicos de nuestro sistema democrático, federal y descentralizado, con el llamado ”Plan de la Patria” que lo que busca es el control total del Estado sobre el ciudadano: en la educación con la ideologización materializada con la Resolución 058 que prácticamente despoja a padres y representantes su libertad de decidir la educación que quieren para sus hijos; en lo político al pretender imponer la nueva geometría del poder aplicando la modificación de la organización territorial estableciendo el Estado Comunal que a la postre elimina a Gobernadores y Alcaldes y con ello la libertad de elegir a nuestros representantes que tenemos hasta ahora. En lo económico conduciéndonos al método del “trueque” (aplicado por necesidad en estos días de escasez “te cambio leche por harina pan”), superado hace muchísimas décadas. Y para cerrar con broche de oro, en virtud del fracaso para detener la expresión más genuina de rechazo a tanta arbitrariedad, ordenan sentenciar al máximo tribunal de la república en contra de la Libertad a la manifestación, para controlar la única herramienta válida que nos queda a los ciudadanos cuando el gobierno se vuelve contra el pueblo, la protesta.
De allí solo mírate un momento en el espejo y dime si no has sentido en carne propia las consecuencias de lo que aquí comento y pregúntate cómo quieres vivir, si con libertad o sin ella.

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