domingo, 12 de octubre de 2014

Mi columna: ¿Y dónde está el capitán?

La ley entra por casa, reza un decir popular; recientemente se inició en nuestra ciudad una campaña como todas a las que nos tiene acostumbrados el gobierno revolucionario y socialista de Puerto Cabello: publicidad costosísima, grandes vallas, calcomanías, operativos y multas para quien no cumpla con las normas establecidas en la nueva propuesta ciudadana conocida como "Puerto Cabello Toma Conciencia". No voy a atacar la propuesta porque la buena fe se presume, y quiero suponer que a quien se le ocurrió pensó en un mecanismo para sembrar conciencia ciudadana, para un mejor convivir, para mejorar nuestra calidad de vida y no para ponerse en unos reales (¿?) con publicidad y propaganda, o mediante esa pantalla sacar un dinerito con otro destino.
Lo que intento poner a disposición de nuestros lectores es cómo mientras al ciudadano común, a Ud., porteño de a pie, le pretenden meter en la cabeza que aquí no es que el gobierno local sea ineficiente para recoger la basura y mantener limpia la ciudad, sino que somos unos cochinos y no nos merecemos esa atención; o que si no le llega agua a su casa y se la racionan es porque Ud. la malgasta y no porque el gobierno ha sido ineficiente para rehabilitar los acueductos, construir nuevos sistemas para distribuir el preciado líquido; que la luz se le vaya a cada rato, se le quemen sus electrodomésticos y lo que le digan es que está consumiendo mucha energía y que a pesar de estos calorones Ud. no puede prender su aire acondicionado; con tanto malandro suelto y probablemente Ud. sale apurado en su moto o en su carro (si lo tiene) para trabajar por mala suerte se le olvida ponerse el casco y el chaleco o cinturón de seguridad y lo agarra uno de esos operativos cuente con su multa segura; o lo que es peor, que Ud. se canse de ver a los mismos funcionarios que le exigen cumpla con la norma, infringiéndola a cada rato porque ellos son la autoridad.
Nadie puede dar lo que no tiene y pareciera que a pesar de la campaña hay mucha gente que no tiene nada de conciencia, porque esto pasa primero que nada por el respeto al hecho cierto de ser ciudadanos y cuando una autoridad es electa lo primero que se muestra es el respeto a quienes lo eligieron e incluso a quienes no, ser capaz de reconocer que debe gobernar para todos y respetarlos a todos por igual; pero desde hace ya bastante tiempo en Puerto Cabello nos estamos acostumbrando a una práctica que burla por un lado la voluntad soberana expresada mediante el voto al imponernos un alcalde encargado que nadie eligió, un funcionario administrativo que asume la ausencia del alcalde de la ciudad mientras todo se hace por rezaga, por temporada y desde la madre patria; viajes van y viajes vienen, entradas y salidas, ¿con dinero propio o del municipio?, nadie lo sabe; y por el otro cuando aparece es solo para mantener la conducta que le caracteriza: gritos, ofensas, amenazas, imposición y desprecio a la divergencia. Que mientras en nuestra ciudad seguimos con las gravísimas consecuencias de esta crisis que hace estragos en nuestra economía, mientras en nuestra ciudad lo que se construye son campos de fútbol, mientras la inseguridad nos desborda a pesar de patrullas, motos y luces, que teniendo al puerto más importante del país nuestro tiempo se consuma mayoritariamente en colas rastreando de comercio en comercio productos de primera necesidad, los porteños no sabemos dónde está el alcalde de la ciudad. ¿Desde cuándo en Puerto Cabello no se inaugura una obra?, ¿desde cuándo no se entrega una casa?, ¿desde cuándo no se hace un anuncio importante y beneficioso?, pareciera que se les olvidó que los vecinos de Puerto Cabello eligieron un alcalde para atender sus demandas, para procurar beneficios para la ciudad, para gerenciar; que se rasga a cada rato las vestiduras y pregona querer más que nadie a esta histórica ciudad, pero la desprecia cuando ignora y descuida sus más relevantes funciones; y eso, amigos lectores, es una absoluta falta de conciencia.
En Puerto Cabello se daña la comida, se asesina, se secuestra; se pone en funcionamiento el aeropuerto, pero ¿qué hay del ferrocarril?, nadie sabe cuándo es que por fin lo van a terminar, ¿y qué decir de nuestro puerto, entregado a Caracas y ahora rogando que alguien reclame el dinero que corresponde a nuestra ciudad y que él mismo no es capaz de reclamar?; ¿qué decir de Planta Centro y la pérdida de recursos mientras los porteños nos acostumbramos a los apagones? ¿Han visto ustedes alguna declaración, alguna inspección, alguna posición? Esta ciudad se merece mucho más, merece ser el mejor puerto del mundo y no el número 22 de un estudio de 24; merece tener una gran economía, merece ser el mejor destino turístico; pero sobre todo merece tener una mejor calidad de vida, desarrollo y no los pañitos calientes que se han hecho en estos últimos años, que se agradecen, pero definitivamente no son suficientes.
Nuestra ciudad tiene que dejar de ser un capricho de uno y comenzar a ser el gran proyecto de todos.

No hay comentarios: