jueves, 7 de agosto de 2014

Mi columna: Una guerrera, una renuncia, un anuncio.

Las despedidas en su mayoría son muy tristes, algunas extremadamente dolorosas sobre todo cuando sabemos que será para siempre y si además se trata de alguien verdaderamente especial el resultado no puede ser peor. Eso nos ocurrió esta semana a la gran familia de Proyecto Venezuela y Proyecto Carabobo, despedir a Olga Cecilia Iturriza Cubillán así tan inesperadamente nos hizo pasar por uno de los momentos más terribles de toda nuestra trayectoria, nadie podía creerlo, nadie se lo esperaba, no podía ser nuestra Olguita, nuestra guerrera incansable, batalladora indomable; la madre abnegada y comprensiva, la amiga incondicional, la mujer dulce y gentil, la jefa firme, la hija ejemplar, carabobeña de pura cepa y diputada a carta cabal. ¡Qué difícil será nuestro trabajo sin su presencia, para llamarnos, convocarnos y ayudarnos a materializar todas nuestras tareas, ella era casi todo! Quienes la conocimos sabemos de su dedicación y de su gran preocupación por todo lo que estaba ocurriendo en el país, al punto de no importarle sacrificar el descanso y reposo necesario que exigía su condición física duramente golpeada en los últimos meses para seguir trabajando, seguir entregando cada respiro al objetivo de alcanzar la Venezuela que soñaba para su hija y para el resto de los venezolanos. Muchas fueron sus batallas, muchas sus luchas, pero mayores fueron sus sueños, esos que la impulsaron siempre a seguir adelante y que hoy nos comprometemos a alcanzar en su nombre. Te queremos, guerrera de sol, gracias por todo lo que diste y lo que nos dejaste, tus palabras, tu sonrisa y tu temple serán nuestra guía para ese propósito inquebrantable de devolverle entre todos la alegría a Venezuela. Siempre estarás con nosotros porque no se puede sustituir a un ángel.
Así transcurrió nuestra semana, llena de mucho dolor, y, mientras nos despedíamos de ella, no dejaban de pasar las cosas que pasan en Venezuela, algunas para sorprendernos, otras sencillamente rutina y algunas que nos preocupan sobremanera. La repentina y abrupta renuncia del Dr. Ramón Guillermo Aveledo como Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática luego de producirse la llamada “encerrona de la oposición” fue una de esas cosas que dejaron a más de uno con la boca abierta y comentando “lo que nos faltaba” asumiendo como un hecho que esa decisión traería como consecuencia la fractura definitiva de la ya bastante maltratada Unidad, cuando la verdad es que de lo que se trata es de facilitar los cambios necesarios para lograr el objetivo previsto. Nadie cuestiona ni puede cuestionar el trabajo, el desempeño del Dr. Aveledo al frente de la MUD durante cinco años, y nadie lo hace, hombre preparado, con mucha capacidad, con reserva política y moral a toda prueba, que supo interpretar y llevar adelante una encomienda en momentos sumamente críticos de nuestra vida democrática. La MUD no es ni una herencia ni un cuartel, es un espacio para converger, muy necesario, para mantenernos en pie de lucha y con opciones para lograr los cambios por los que tanto hemos luchado, pero conscientes de que somos un universo plural y que la Unidad puede existir y mantenerse si entendemos nuestra propia diversidad y la aprovechamos en favor de todos los venezolanos.
En medio de éste y otros acontecimientos dentro del seno de la familia opositora venezolana, que nos distrajo sustancialmente de nuestra encomienda más importante que es oponernos con argumento y peso a los grandes desmanes del gobierno, también transcurrió el III Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, que de acuerdo a lo reflejado por la prensa que queda en Venezuela, tuvo como acontecimiento relevante el recibimiento cual héroe gracias a las bien manejadas presiones del alto gobierno venezolano a las autoridades de los Países Bajos, de Hugo Armando “el Pollo” Carvajal, permitiéndole una victoria al recién electo presidente del PSUV Nicolás Maduro. Si se debatieron abiertamente las disidencias internas, la grave situación del país, y el efecto del caso Carvajal en el estamento militar y las acciones que siguieron en los Estados Unidos, no lo sabemos con claridad, lo que sí sabemos y ocurrió fue el posterior anuncio del mandatario nacional del aumento de la gasolina en nuestro país, con debate, sin debate, en una semana o un mes, pero clarito que se materializará. Un aumento que aunque parezca necesario, su discusión es absolutamente procedente, no solo por las implicaciones que el mismo tendrá en nuestra economía, sobre todo la doméstica, por el efecto cascada que sin duda generará en el aumento de los precios de los productos básicos, el transporte y la inflación, sino por el verdadero destino que tendrán los recursos obtenidos como resultado de esta dramática medida al establecerse la creación de un “fondo social” que al igual que el Fondo de Desarrollo Nacional y el Fondo Chino no será propiamente fiscalizado ni por la Contraloría General o la Asamblea Nacional, pero sí su mismo manejo: la nueva caja chica del gobierno. Seguiremos en el tema.

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