miércoles, 12 de junio de 2013
Mi columna.
Gobierno engatillado.
El Proyecto Revolucionario del expresidente Hugo Rafael Chávez Frías, alcanza el poder hace más de una década, como consecuencia de la descomposición política, el descalabro económico y el gran abandono social que comenzaba a hacer estragos entonces en el bolsillo de los venezolanos. Emerge en aquella época un deseo generalizado, en el ciudadano de a pie, en los partidos políticos y hasta en los cuarteles, que demandaba un nuevo liderazgo, un cambio de gobierno que hablando en criollo, tomara el toro por los cachos, que con autoridad y decisión resolviera la situación y atendiera a los ciudadanos. Así se inició en nuestro país un proceso que generaría gran expectativa nacional, venezolanos de todas las áreas y niveles sociales que ansiaban que las cosas cambiaran se brindaron la oportunidad de escoger en un proceso electoral presidencial que brindo dos alternativas claramente definidas, diametralmente opuestas pero sin duda alguna absolutamente novedosas, al “HOMBRE” que transformaría a Venezuela.
En aquellos años hablaba el entonces candidato presidencial Hugo Rafael, de entender lo que pasaba y saber cómo afrontarlo y siguiendo este criterio, Chávez encaró la campaña electoral atacando propagandísticamente la pobreza y la corrupción en sus dos frentes de actuación: el externo, prometiendo declarar la moratoria de la deuda externa a la que llamo escandalosa e ilegal y defender el patrimonio nacional; el interno, comprometiéndose a incentivar el aparato productivo del país y eliminar la corrupción política. Prometió transformar por completo los poderes de la nación, crear un régimen legislativo descentralizado y fomentó la idea de la "democracia participativa y protagónica". Chávez promovió una nueva Constitución que podría haber mejorado notablemente la situación de los derechos humanos en Venezuela, sin embargo su gobierno actuó y lo siguen haciendo en sentido contrario, sacrificando garantías fundamentales en función de sus intereses políticos; también aseguró que estaba dispuesto a entregar el poder incluso antes de que finalizara su primer mandato si el pueblo no estaba satisfecho con su gestión, para luego proponer una enmienda constitucional que no limitara los mandatos presidenciales.
De igual manera aseguró Chávez que quería que los medios privados de comunicación "se ampliaran y profundizaran "; años después, su gobierno no renovó la concesión a RCTV mientras acusaba a otros medios privados de tener planes para derrocarlo y matarlo.
Prometió "dar más facilidades a los capitales privados internacionales para que vengan aquí a invertir en las más diversas áreas", garantizando que no quería "nacionalizar nada" y desde 2007, el Estado venezolano lleva a cabo una intensa campaña de estatizaciones de sectores clave de la economía como el petróleo, las telecomunicaciones, la siderurgia o la electricidad, los alimentos que para nada han servido al desarrollo nacional , por el contrario, dependemos cada día más de las importaciones y de otros países hasta para comer.
La desaparición física del expresidente Chávez sin lugar a dudas que sorprendió a propios y extraños, como sorprendió su decisión de hacer del gobierno de Venezuela su herencia más preciada, dejando las bases para hacer que el pueblo chavista cumpliera su última promesa consciente de la gran debilidad y la crisis económica y política que ya se avecinaba y que sabía que no podría detener.
Nos encontramos hoy los venezolanos en manos de un gobierno revolucionario que no evoluciona, que se quedó engatillado y que solo ha servido para no solo agravar la ya bastante complicada situación nacional, sino que se pone al descubierto el daño moral y ético (ni hablar del patrimonial que es incalculable) que han hecho a la política venezolana, que, coloca en pañales y en notable desventaja a la llamada cuarta república. Es tan inmoral y tenemos la responsabilidad de hacerlo ver cómo mientras nuestra gente se muere de mengua en los hospitales, se caen a trancazo limpio para comprar pollo o harina pan, nuestros estudiantes y profesores llaman a paro nacional por un presupuesto justo para nuestras universidades, siguen corriendo los 100 días y no se resuelve la crisis eléctrica, este “inmaduro y descabellado” gobierno se coge nuestros reales no solo para ganar favores e indulgencias extranjeras, sino, y es lo peor, para comprar conciencias, montar ollas, hacer chantajes, hacer negocios, volverse ricos sin importarles en lo absoluto el bienestar de la patria, y además tener el tupé de erigirse los santos niños de atoche contra la corrupción y perseguir a las figuras que representan los nuevos liderazgos y sus grandes obstáculos para mantenerse en el poder.
La verdad les está reventando en la cara y mientras retroceden al esquema cogollerico para la escogencia de sus candidatos para el venidero proceso electoral municipal, ponen en evidencia el debilitamiento abrupto del fracasado socialismo del siglo XXI e intentan recoger los pedazos de un gobierno que se cae sin retorno.
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