miércoles, 4 de junio de 2014
Mi columna: ¡Lo que nos faltaba!
Deyalitza Aray
El nivel de irresponsabilidad, desfachatez pero sobre todo de incompetencia que ponen de manifiesto cada vez que abren la boca los altos funcionarios del Gobierno Nacional de Venezuela, en cualquier otro país del mundo, serio, que respeta sus instituciones y que tenga como premisa la eficiencia ameritaría un castigo severo que pasaría desde la destitución y hasta el enjuiciamiento por sus malas actuaciones; aquí triste y desafortunadamente no, por el contrario, mientras más ineficientes, incapaces pero radicales y "revolucionarios" son, más los premian y los reconocen, mandando al mismísimo sipote eso que llamamos meritocracia, experiencia, conocimiento, especialización, etc.
El ejemplo más palpable de lo que aquí intento compartir es precisamente lo que está ocurriendo desde hace bastante tiempo con nuestro Sistema Eléctrico Nacional: los venezolanos fuimos los primeros en desarrollar un sistema hidroeléctrico, ubicado en el río Caroní, y de emprender con esmero un proceso de transmisión eléctrica mediante líneas de alto poder para cubrir la demanda en el país, históricamente fuimos los líderes en cuanto al consumo de energía per-cápita, pero ahora es un pecado mortal continuar disfrutando de este servicio como lo hacíamos antes.
Desde 1998, y hasta la fecha, varios expertos ya alertaban sobre la crítica situación por la que transitaba nuestro sistema eléctrico; para el año 2006 se denunciaba que el crecimiento de la demanda, aunado al congelamiento de tarifas y la falta de inversión en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, pintaban un futuro nada alentador para los venezolanos. Pero poco importo la alerta, al contrario, comenzó un proceso de desplazamiento de hombres y mujeres con un alto nivel de conocimiento dedicados por completo a esta industria, convirtiéndose esto en uno de los más acentuados inconvenientes que golpearon la estructura eléctrica nacional y la llevaron hasta las actuales deficiencias; esos trabajadores calificados fueron desplazados por otros que no poseen experiencia, lo cual trajo las conocidas consecuencias en el sector en detrimento de los habitantes de este país. Antes se gerenciaba en función de una planificación eléctrica permanente y bien estudiada, con mucha antelación para evitar el colapso del sistema y para llevar a cabo a tiempo las inversiones a objeto de disminuir costos como parte de la dinamización de la empresa, pero esta labor se dejó de hacer hace catorce años porque la gente que ha estado al frente no conoce con precisión las funciones y más importante es la fidelidad política por encima de la excelencia en el servicio. Por otra parte, no debemos olvidar que no se ha construido una sola línea de transmisión desde la estación hidroeléctrica de El Guri en los últimos 10 años, y las que existen se encuentran sobrecargadas, lo que conlleva indefectiblemente a permanentes apagones como los ocurridos en todo el país en tiempos recientes.
En el período 2009-2013, la crisis energética de Venezuela se agudiza, teniendo como causa inmediata una prolongada sequía como consecuencia del fenómeno climático El Niño, que ocasionó que el agua en el embalse de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar alcanzara niveles muy bajos. Pero luego vendrían la iguana, el rabipelao, y hasta el plan desestabilizador de la oposición entre otras "causas", excusas que no tienen asidero técnico ni económico. Desde 1998, el Gobierno Nacional ha presupuestado 50 mil millones de dólares destinados a la electricidad, pero se han perdido, porque a pesar de esta enorme cantidad de dinero siguen los apagones en Venezuela y los proyectos Tocoma, ubicado en el río Caroní, y Planta Centro, que serían la solución del problema, son la muestra de la más inexcusable ineficiencia con catorce años de paralización y a paso de morrocoy en su ejecución.
Como no ha sido suficiente la tragedia que han significado las políticas que en el área eléctrica ha desarrollado esta revolución para nuestra población, luego de su designación como máxima autoridad del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica, Jesse Chacón presentó su plan de 100 días para solventar la crisis energética; y prometió que "si en 100 días no hemos logrado nada, pongo mi renuncia", pues bien, lo que nos faltaba, no solo que el Ministro no ha renunciado, es que en su reciente visita a Juan José Mora en inspección a Planta Centro lo único que anunció fue: "Vivimos rezando para que la unidad III no se apague; yo que soy ateo hasta cristiano me he vuelto de tanto rezar", es decir, ¡ahora será DIOS el responsable de que contemos o no con electricidad!
Es por ello que no podemos seguir calándonos tanta piratería, tanta burla y tanta manipulación, exijamos atención y el retorno de verdaderos expertos (ni chinos ni cubanos, los tenemos venezolanos), para resolver la crisis que nos desborda, y al Ministro le recomendamos "no rece, renuncie" porque esto no lo aguantamos más.
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