jueves, 27 de octubre de 2011

Opinion en Notitarde.

Apagones a la carta
No se trata de ningún plato exótico exhibido en los menús de los restaurantes porteños, pero si se trata de la desagradable programación a la que nos vemos sometidos los habitantes de Puerto Cabello y Juan José Mora por los inmisericordes, despiadados, irresponsables, abusadores y permanentes cortes del servicio eléctrico en nuestros municipios. Lo llaman mantenimiento pero a quien pretenden engañar, si precisamente, la indiferencia, incapacidad, la falta de voluntad y la inversión oportuna por parte de las autoridades en estos últimos años hacen que en pleno siglo XXI aquí tengamos que tener velas como artículo de primera necesidad al momento de hacer el mercado. Hasta cuando nos vamos a calar no una, ni dos, o tres horas sin luz !!! señores nos hemos calado ocho, diez y hasta diecisiete horas si servicio eléctrico lo que ocasiona un verdadero drama en nuestra vida cotidiana: no podemos dormir, no podemos trabajar, se dañan nuestros alimentos, perdemos artefactos electrodomésticos, y la única respuestas que obtenemos del gobierno es la multa que nos clavan en la factura por un supuesto exceso de consumo, no les digo yo…el mundo al revés; y es que así andamos en el país y por estos lados no somos la excepción. He aquí nuestro menú, de entrada el Puerto más importante del país y que ya no nos pertenece, segundo plato, escasez de alimentos y aquí dejan podrir mas de 130 toneladas de comida, plato principal, apagones como quieras, por doquier, a cualquier hora, a pesar de tener a Planta centro y de postre, unas autoridades locales complacientes, que guardan ese silencio cómplice mientras nuestro pueblo, los venezolanos, los porteños y mórense tenemos que arroparnos hasta donde nos llegue la cobija y calarnos que jueguen con nuestras necesidades como les de la gana porque sus intereses verdaderos son políticos y prefieren arrodillarse y callar, que defender al soberano. La situación es realmente preocupante, basta recorrer nuestros barrios, ir a un mercado o montarte en un taxi para escuchar el alto grado de malestar, la gran incomodidad, la rabia porque se hace costumbre que todos los días, en algún sector, cuando estas llegando a tu casa con la intensión de descansar no habrá luz, no tendrás cable para ver tu programa favorito, o tu nevera se haya descompuesto por el tremendo apagón; y es que a esta situación le tenemos que agregar lo que significa todo un día sin luz, sobre todo cuando te agarra la noche que ya es insegura de por sí y que te quedes totalmente a merced del hampa en plena obscuridad. Con un salario convertido en sal y agua, que apenas nos alcanza para adquirir parte de cesta básica alimentaria y ahora tenemos que escoger entre prender nuestro aire acondicionado o pagar el recargo, la multa disfrazada que aparece en nuestra factura, que amenaza indudable y seriamente el presupuesto familiar. Realmente nuestro estado está torcido, todo marcha al revés y las personas nos quedamos a la mengua de Dios porque no tenemos quien nos proteja, no hay instancia a la que puedas acudir en busca de defender los intereses de los particulares, no hay organismo del estado dispuesto a ayudar y exigir el debido trato a ese débil jurídico que representa cada ciudadano, al contrario, hasta nos coartan nuestra libertad de expresión por la amenaza permanente de recibir el peso del estado si se nos ocurre levantar la voz y protestar por tamaño abuso. Todo este panorama se agrava porque tampoco escuchamos del gobierno una propuesta seria, clara y contundente para resolver la inmensa crisis que todo nuestro sistema eléctrico nacional está atravesando, al contrario, y como si los venezolanos fuéramos imbéciles, nos siguen hablando de saboteo, de desestabilización, de causas naturales, cuando la verdad es una gran incapacidad, incompetencia y corrupción las causantes de toda esta situación.

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