miércoles, 25 de agosto de 2010

La Gran Estafa II

Deyalitza Aray

Hace unos meses este mismo espacio escribimos sobre la gran estafa que significó el llamado Proceso de Reversión o la recentralización del Puerto más importante del país como lo es el Puerto de Puerto Cabello. ¿Recuerdan? Toda una movilización, casi una cadena nacional para mostrar al mundo como se destruía uno de los mecanismos más eficientes del desarrollo de cualquier región y de los más grandes logros obtenidos de la lucha por la verdadera autonomía de los estados en beneficio de todos sus ciudadanos y me refiero a la Descentralización. Que ahora el puerto si sería de los porteños, que todo el dinero se invertiría en la ciudad y que el 12,5% sería una realidad, que los trabajadores recibirían el tratamiento y las mejoras salariales soñadas durante toda su vida, y pare usted de contar; la verdad, la realidad la conocemos todos, fundamentalmente quienes vivimos en Puerto Cabello y hemos sido testigos del daño, del deterioro, de la burla y del desastre en que convirtieron a nuestro querido puerto.
Pero esto no se queda allí, resulta que no fue suficiente con el despojo del Puerto a nuestro estado, tenían que venir por más, había que eliminar toda fuente de ingresos que le generara recursos a Carabobo, que el Pollo, nuestro Gobernador, no tuviera plata y entonces se cogieron las autopistas, los peajes, con el mismo discurso: la mejora de las autopistas, convertirlas en vías de primer mundo, porque no servían, ¡porque eran un desastre! ¿Pero que sucedió? Otra gran ESTAFA, y las únicas autopistas, carreteras, vías de comunicación que se repararon, se construyeron son las de Bolivia y las de otros países con el dinero de los venezolanos, mientras las nuestras se deshacen y se destruyen cada día más, para muestra un botón, ven y sientan la AUTOPISTA VALENCIA-PUERTO CABELLO, esta convertida en una verdadera guillotina.
Díganme estimados lectores, si no es una verdadera tragedia cada vez que tenemos que subir a valencia o bajar a Trabajar, a estudiar, a realizar una diligencia o sencillamente para ir al cine (porque aquí no tenemos), o hacer algunas compras, y es que no negamos que nuestra autopista en el pasado no haya tenido riesgo, siempre ha sido así pero, las condiciones actuales la convierten en una de las vías de mayor riesgo, por lo pésimo de sus condiciones estructurales. Quienes transitamos por la autopista Valencia-Puerto Cabello quedamos a la mengua de Dios, y subimos o bajamos rezando para que no llueva porque entonces si se monta la gata a la batea.
Un joven me comentó que su mamá cuando el le decía que tenia que ir a valencia, ella le contestaba “dios te bendiga” y que ahora le dice “dios te acompañe, te proteja, te favorezca te libre de mal y peligro y que todos los santos te acompañen”…¡ y es que no es solo las largas e interminables colas que te tienes que calar para llegar, no son solo los huecos, los cráteres, el deterioro que se comen los cauchos, el tren delantero, el carro en general, sino que además no tienes suficiente señalización y mucho menos nada de vigilancia, ni un guardia, ni un funcionario de tránsito, ni un patrullero, ni una grúa, para que te auxilie, solo la ayuda de dios y todos los santos. Esa es la realidad, y es por ello que nos descansaremos hasta lograr que las autopistas, nuestros peajes, nuestras carreteras, nuestros recursos vuelvan a manos de nuestro estado, para ponerlas a funcionar, para que los patrulleros de carreteras, nuestras grúas, estén allí para brindar atención y seguridad a nuestros usuarios, que su mantenimiento se haga con responsabilidad y sus recursos se invierta con verdadera eficiencia. ¡Devuelvan las autopistas, esa es nuestra consigna!

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